martes, 27 de julio de 2010

¿Se está fraguando un golpe de Estado en el país?

¿Se está fraguando un golpe de Estado en el país?

El presidente salvadoreño, Mauricio Funes alertó esta semana contra movimientos golpistas en Centroamérica. En Guatemala la mayoría de analists consultados coinciden en que no hay condiciones para un golpe de Estado. Sin embargo, un asesor del gobierno y representante del partido de izquierda Alternativa Nueva Nación lanzó esta semana la existencia de un plan para defenestrar al jefe del Ejecutivo. Los grupos empresariales de los medios de comunicación escrita han empezado la defensiva diciendo que se trata de una forma de ataque a la libertad de expresión. Todos coinciden en que la candidatura de Sandra Torres está poniendo nerviosos a las elites, que aspiran a retomar el control del Estado en las elecciones por venir. En este objetivo no se escatimarán recursos y métodos en los que la violencia parece ser un elemento clave.

La ciudad de Guatemala ha sido escenario en las dos recién pasadas semanas, de verdaderos baños de sangre en las calles y a plena luz del día. Los ataques recrudecieron contra unidades y personas ligadas al Sistema Penitenciario y luego se enfocaron en las unidades del transporte público en donde los conductores se han convertido en el blanco preferido.

A inicios de julio el presidente de la República, Álvaro Colom, otorgó una entrevista a la agencia de noticias EFE en la que descartaba la posibilidad de un golpe de Estado. En ese contexto se generó un ambiente tenso entre el gobierno y sectores empresariales de varios medios de comunicación que hasta la fecha no ha amainado. En la citada entrevista, Colom dice que aunque existiese la intensión “no tendría eco”.

Sin embargo, esta semana en la reunión del Sistema de Integración Centroamericano (SICA), el presidente salvadoreño habló de la existencia de intensiones de golpes de Estado en la región, situación que deploró e hizo un llamado a poner atención a este tipo de acciones (ver nota en página 3).

Pero quién fue más específico en denunciar acciones de este tipo fue Jorge Ismael Soto, también conocido como Pablo Monsanto. En un documento electrónico encabezado con el logotipo del partido Alternativa Nueva Nación afirma “Se han venido practicando acciones para crear un ambiente propicio que desemboque en un golpe de Estado y en la instalación de un “Nuevo Gobierno”; y en esa dirección están comprometidos los medios de comunicación escrita. El objetivo principal de esa estrategia es impedir que se realicen las elecciones el próximo año con la participación de la candidatura de Sandra Torres”.

El también asesor del gobierno afirma que existen otros actores en esa estrategia. Varios analistas consultados por Inforpress coinciden en esa visión (ver recuadro). Los señalamientos contra medios escritos ya prefiguran una serie de editoriales en donde se denuncian ataques a la libertad de expresión.
En río revuelto...
Los ataques a buses del transporte público se han extendido a el ataque indiscriminado contra los usuarios. El uso de granadas de uso militar exclusivo hizo que esta semana la Comisionada para la Reforma Policial, Hellen Mack, señalara al Ejército de tener responsabilidad en estos hechos.

Al mismo tiempo, analistas como Iduvina Hernández, directora de Seguridad en Democracia (SEDEM), señala la existencia de “operaciones psicológicas” que buscan efectos específicos en la población (ver entrevista en páginas 10 y 11).

El presidente Colom ha empezado a hablar de “terrorismo”, con lo que varios expertos empiezan a tener coincidencias. El oficialista UNE aludió al opositor Partido Patriota en estas acciones cuyo objetivo sería causar zozobra y un ambiente propicio para impulsarse electoralemente con su propuesta de seguridad.

El analista político Fernando Solís señala la existencia de una “ruptura” en el bloque hegemónico en el poder. De acuerdo con su planteamiento, no existe disenso en el modelo económico, y pone como ejemplos la minería, la explotación de petróleo, la construcción de la Franja Transversal del Norte y la implementación de la Política Energética heredada del gobierno de Óscar Berger.

Pero el acuerdo al que no se llega, dijo Solís, es en cómo se repartirán las tajadas del pastel. La UNE no es un partido de izquierda sino de empresarios emergentes que de la mano del ese partido han tenido la oportunidad de acceder a cuotas de poder y a negocios con el Estado. Al tradicional bloque hegemónico conocido como G-8, afirma, se le hace necesario entonces negociar con estos energentes. Y es justamente esta coyuntura violenta la forma en que se están dirimiendo las diferencias. “El asesinato de Obdulio Solórzano es una clara expresión de estas afirmaciones”, dijo Solís.

Entretanto, los patrullajes conjuntos aumentan. La bancada Lider revivió el debate sobre la aplicación de la pena de muerte y la interpelación del Ministro de Gobernación, Carlos Menocal, apunta hacia el voto de falta de confianza.

Además, desde hace varios meses se han estado publicando reportajes y notas periodísticas que denotan una profunda problemática en el Registro Nacional de las Personas (RENAP), que en apariencia estaría abriendo las posibilidades de un fraude desde el oficialismo. Aunque el representante del Congreso en el directorio del RENAP, Mauricio Radford, fue destituido esta semana, la Corte de Constitucionalidad estaría a punto de restituirlo en su cargo.

Aún con este escenario, algunos analistas plantean una ruta menos accidentada. Gustavo Porras escribió en su columna en el diario Siglo Veintiuno que habrán elecciones que serán legítimas y vendrá un nuevo gobierno en el tiempo que estipula la ley. La candidatura de Sandra Torres es entonces la piedra que agita las aguas electorales.
Entrevista con Fernando Solís, analista político y director de El Observador
¿Cómo diría que han actuado los medios de comunicación en esta coyuntura?
Los medios echan a rodar, dependiendo de dónde estén amarrados sus intereses, porque también se pueden mapear las políticas editoriales, ya que no es lo mismo Guatevisión que un Canal Antigua, pero hay una ligazón. Por ejemplo Emisoras Unidas, que es una de las principales emisoras de radio es bien clara la línea, porque hay una gran redefinición allí, los Archila Marroquín, los Mcdonald que parecieran tener una alianza con Alfred Kaldschmith (Canal Antigua y Radio Infinita), no es casual que este grupo Pléyades que tenía en Emisoras Unidas el programa Tercer Milenio, salte de Radio Infinita de Kaldschmith a la emisora Doble S, que fue comprada por Emisoras Unidas. Por ejemplo Doble S en el día o en horas de la mañana pasan música en inglés pero en el resto de espacios aparece Libertópolis, con varios programas: Contravía, A Todo Pulmón… es decir, este grupo en donde aparece Estuardo Zapeta, Jorge Jacobs, Marta Yolanda, Armando de la Torre, Manuel Ayau… es este grupo anticomunista, es el grupo más ideologizado que está vinculado a la Universidad Francisco Marroquín, que funda Pléyades y que está vinculado a Dionisio Gutiérrez y que están vinculados no sólo por los negocios con las hidroeléctricas, sino que en los años 90, Dionisio fue uno de los fundadores de la Cámara de la Libre Empresa y del Grupo Pléyades ,que en aquel momento, cuando se va a empezar una serie de negociaciones con la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), Pléyades surge como un grupo de cámaras empresariales que no está adscrita a CACIF pero sí vinculada. En el fondo se convirtieron en un contrapeso en torno a las posiciones que se iban dirimiendo con URNG, es decir, pasar de una posición abiertamente contraria a toda las negociaciones para después convertirse en un grupo que ya elaboraba documentos para que fueran discutidos. Este grupo tuvo detrás a los Bosch-Gutiérrez, eso está claro. Ese grupo fue el primer Pléyades, que en términos filosóficos quiere decir un estamento de gente pensante que es como la gente que ilumina al resto de la sociedad con sus pensamientos, con sus valoraciones, es gente especulativa.
¿Qué hacen estos grupos en los medios?
Si eso se retrae a la actualidad, se trata de un grupo como “iluminado”, como el grupo que le va a decir al resto que aquí la opción es el liberalismo político y la democracia liberal a ultranza. La democracia es vista como el mercado total, el mercado totalitario. Es una derecha apologética, que lo que dice son absurdos, pero legitimados a nivel ideológico en los medios de comunicación porque no hay un pensamiento contrario. Aquí el pensamiento único es el mercado, como la totalidad de las relaciones de producción; la economía de mercado que dará la fórmula mágica para que el país se asuma. En el fondo lo que hay es una reelaboración del viejo liberalismo y en donde se asume que este grupo debe tener una hegemonía del empresariado y dentro de ellos debe haber un grupo, el más iluminado, es toda una elaboración ideológica.
¿Cómo se evidencia esto?
No es casual esta ofensiva de los medios, un Alfred Kaltschmitt, que escribe en Prensa Libre, que tiene el canal Antigua y la radio Infinita, que es parte de ese grupo de empresas radiales ahora con Doble S. La primera radio de este grupo es Metroestereo, que en los 90 el dueño era Kaltschmitt. Entonces ahí aparece Pedro Trujillo con un programa A Solas, es parte de esto. Armando de la Torre, o a Juan Luis Font con un programa que se llama Ocho 45… hay otro programa hablado en inglés, Inside, donde aparecer un norteamericano que ha estado vinculado a las mineras. Son temas de tipo empresarial donde hay gente que es parte de Libertópolis. El papel del Partido Patriota es notable.
¿Militares? Colom ha descartado esta posibilidad...
Yo diría que hay tres grupos militares que están en la jugada. Monsanto habla de grupos de “alta y de baja”. Yo voy a mencionar tres, uno es AVEMILGUA, que ya se convierte en partido político: Frente de Convergencia Nacional, cuyo secretario general es Quilo Ayuso, él era el jefe del Estado Mayor de la Defensa cuando se da el golpe de Estado en 1982. Por otro lado está ahí como principal grupo cuestionado con la captura de Alfonso Portilo, de los Salán, pero que no aparece el grupo al cual Jose Rubén Zamora le ha tirado con todo, que es La Cofradía. No sé si ese grupo todavía exista como tal, pero aparece esta serie de militares que se han ligado a la UNE y al FRG. Salieron durante el gobierno de Óscar Berger. No lo veo de manera tan mecánica pero es el grupo de militares que fueron parte de los oficiales jóvenes que dan el golpe frente al viejo generalato representado hoy en AVEMILGUA. Ese generalato es desplazado aparentemente por el grupo de jóvenes que son los que dan el golpe. Y yo tiendo a interpretar el golpe no como el enfrentamiento de un grupo de miliares frente a otro, sino como un acuerdo entre estas dos líneas del ejército en aquel momento. El golpe de Mejía Víctores también se da dentro de esos acuerdos, y es para mí el segundo grupo. Y este grupo tiene frente otro que le disputa poder, que es el grupo conocido como El Sindicato. Y ahí voy a mencionar dos nombres: Otto Pérez Molina y Carlos Fernández Ligorría, el militar especializado en inteligencia, un operador clave en toda la contrainsurgencia del 82, él fue el responsable de haber desmantelado todos los buzones de la Organización del Pueblo en Armas (ORPA) y del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP).
No era un militar más...
Lo que caracterizó a Fernández Ligorría en cada operación es que logró recopilar tal cantidad de información y esa información pasa a formar parte lo que se conoce como La Oficinita, que maneja El Archivo, donde aparecen personajes como Luis Mendizábal. Aparecen él y Marco Tulio Espinoza. Son personajes que siempre han estado metidos en esto. Lo que no puedo decir con exactitud es dónde están y el papel que juegan, es información que no tengo. Un Enrique Pozuelos que fue jefe de inteligencia, vinculado al Partido Unionista, candidato a alcalde por Chimaltenango en la elección pasada. Son tres grupos que puedo mencionar que están vigentes.
¿Y el crimen organizado?
Lo que hoy se conoce como crimen organizado en sus diferentes expresiones surgió de allí. Los primeros que se vinculan a este tipo de operaciones es inteligencia militar. La característica en común de todas las personas que menciono es que han pasado por inteligencia militar, estuvieron al mando de las principales bases militares o estuvieron en la jefatura del Estado Mayor de la Defensa, todos. Pasaron por la Escuela de las Américas o recibieron entrenamiento especializado en contrainsurgencia, es gente pensante. No es el tipo clásico de chafarote, sino es gente pensante. Es decir, es gente que se había jugado el físico y tienen posibilidades de proponer cosas, gente que fundó el Centro de Estudios Estratégicos Nacionales (Centro ESTNA).
¿Eso tiene una particular importancia?
Eso para mí es el sedimento de todo esto que está pasando. Hay una nueva alianza o hay nuevas versiones de crimen organizado que en esta coyuntura aparecen íntimamente ligados. No pensemos en el crimen organizado sin nombre y apellido como un estamento que está aparte. Porque al final los grupos de poder también se ven afectados en cómo el crimen organizado entra en el paquete, ya sea financiando o con cuotas de poder o espacios dentro del Estado o con que puedan tener posibilidades de operar sin que haya complicaciones.



Versión imprimible



Entrevista con Iduvina Hernández, directora de Seguridad en Democracia (SEDEM)
________________________________________
Edición : 1856 Publicado : 23/07/2010
________________________________________
Versión imprimible

La historia del país está plagada de evidencias de cómo durante la guerra se practicó una serie de “métodos” desarrollados por las fuerzas armadas norteamericanas que fueron transmitidas a el ejército guatemalteco con objetivos contrainsurgentes. En la actualidad, según Hernández, estas modalidades persisten y son utilizados con diversos fines. Un actor transversal en estas acciones, señala la experta, son los medios de comunicación ya que son la plataforma perfecta para su implementación. Aunque es obvio que los medios de comunicación niegan ese nivel de “instrumentalización”, la experta dice que no hay peor ciego que el que no quiere ver.

¿Cómo podemos conceptualizar las operaciones psicológicas?
Resumiendo la imagen de la película la hija del general, que es la unidad o la división en cualquier estructura de fuerzas armadas que se dedican a joder con la mente de las personas y básicamente, lo que publican hablan de crear condiciones de aceptación, condiciones en el ámbito militar, ya sea en tiempos de guerra o de paz, de que no haya reacciones adversas a la presencia militar. Si estamos hablando de una acción en el ámbito de terreno de guerra, es básicamente ganar la simpatía, producir antipatía, de manera que cuando se define o se identifica a un enemigo se utilizan todos los elementos a su alcance para desfigurar a ese enemigo o a ese adversario.
Aplicado esto a la realidad guatemalteca, estamos hablando de que si el Ejército de Guatemala, definió como enemigo interno en la etapa del conflicto armado, a todas las personas que representaban una oposición al gobierno, ese enemigo era la figura llamada a ser desdibujada del ámbito de prestigio social.
En los tiempos actuales esto se ve reflejado en la construcción del imaginario social, que se ha producido alrededor de defensores de derechos humanos, yo diría que probablemente lo más impactante. Cuando la gente asocia a un defensor de los derechos humanos, con un defensor de delincuentes, ese imaginario construido no es gratuito, las personas no se lo están sacando de la manga, no surgió de la noche a la mañana, sino que ha sido producto de un mecanismo de descredito hacia el quehacer de la doctrina de los derechos humanos.
¿Cuáles serían los antecedentes de la aplicación de este tipo de metodologías en el caso de Guatemala?
En el orden de la historia un antecedente muy documentado por los propios estadounidenses, es la operación PB Succes o éxitos PB, montada por la Agencia Central de Inteligencia, contra el ex presidente Jacobo Arbenz Guzmán. Es todo el entorno en el que participaron, bajo el patrocinio de los agentes de inteligencia estadounidense, actores nacionales. Lo que el día de hoy representa las nuevas generaciones de la ultraderecha anticomunista guatemalteca, disfrazada de libertarios y cosas por el estilo, tiene su origen en este periodo, financiado por este esfuerzo y generadores de ese espacio de opinión que dio lugar al ablandamiento de las conciencias para garantizar el éxito de la operación que sacó del poder de Guatemala a Jacobo Arbenz Guzmán.
Posteriormente, como he mencionado el tema de los derechos humanos, en un momento en el que, cuando se conducía inicialmente la lucha contra la impunidad, por el asesinato de su hermana Myrna, Helen Mack impulsó procesos de justicia, ella fue víctima y fue objeto de este tipo de campañas de operación psicológica. Puesto que se sembraban rumores en los medios de comunicación, se utilizaban una serie de recursos dirigidos a disminuir la imagen de ella, es decir, desprestigiaban al mensajero para desmerecer el mensaje, en este caso era jugar con restarle mérito a la acción que Helen Mack llevaba a cabo.
Se buscaba llegar con X o Y periodista para luego darle un dato y el rumor desarrollado vía medios de comunicación, que muchos y en lamentables casos, suelen hacerse eco de este rumor y lo publican, volviéndose a la vez herramientas de estos mecanismos, fueron por así decirlo las bases de estos procesos.
Lo que se ha definido como el elemento más sólido en esto, en donde el análisis del caso permite ver la utilización, uno a uno del manual en el caso, es la ejecución extrajudicial del Obispo Juan Gerardi y como se ha montado una serie de hechos. Se empezó por ejemplo, porque el factor de la sexualidad de la personas, es, a la hora de querer bajarle el perfil al adversario es lo más fácil de utilizar. En este caso se habla de un crimen pasional, se habla de una situación de conflicto por relaciones homosexuales y con eso se quiere ocultar algo, como si la sexualidad de un crimen determinara si es o no es una ejecución extrajudicial. En este caso, la ejecución extrajudicial no está definida por la orientación sexual de las personas, ni por ninguna práctica sexual. Sin embargo, es tan bien manejado el asunto en al ámbito de la cultura conservadora del guatemalteco y la guatemalteca que empieza a pegar en cierta parte esta idea.
Si a esto usted le añade la estructura de impunidad que se generó desde el Ministerio Público, recuérdese la acción del fiscal en este proceso y de allí la inversión casi millonaria contra aquel señor Reverte, que hasta el día de hoy no hay certeza de que tuviera las cualidades profesionales que el señor mencionó. El tipo era un hombre nada serio en su trabajo, era un farsante. Era un pelele al lado de quienes querían utilizarlo, pero su figura de que era un extranjero, era un Español, era un hombre que hacía juegos y como que su palabra era la ley y en el fondo fue utilizado para bajarle sentido a lo que estaba sucediendo.
Historias que se filtraban a la prensa, los recursos a los que tuvo acceso Byron Lima y no es que todo sea tan bonito, tan suavecito, porque no hay heridas físicas. Porque también se recurre al terror, el uso del terror en determinado momento es un arma dentro del ámbito de la guerra psicológica. Recuérdese que cuando se produjo el motín en la cárcel en donde fue decapitado Obdulio Villanueva, otro de los sentenciados por este caso, los prisioneros utilizaron la cabeza de Obdulio Villanueva como pelota de fútbol. Y en este caso, la televisión se encargó de replicar estas imágenes y transmitirlas, es decir, vuelve a ser instrumento efectivo de esta guerra psicológica, por decisión propia o no, vinculado o no, pero en la práctica a lo que nos atenemos es a los resultados y en la práctica son parte de este mecanismo.
Aquí vemos distintos elementos, como la publicación de este libro llamado “Quién mató al Obispo”, realizado por dos periodistas o pseudoperiodistas, que uno podría considerarlos como mercenarios de la palabra, puesto que además, en dos o tres países han jugado el mismo rol. Buscan al actor al que vale la pena echarle un su librito para bajárselo, en este caso el tema fue el caso Gerardi y construyeron una historia que hizo que se vendiera el libro como pan caliente. Lograron en cierta medida lo que podría ser el éxito de esta operación, que es sembrar la duda sobre la responsabilidad material, pero no tanto como desvanecer la responsabilidad de la autoría intelectual.
Recuérdese que de seguir la línea de mando sobre la autoría intelectual en este caso, podría llegar hasta el actual alcalde de la ciudad, el ex presidente Álvaro Arzú y su entorno militar, su ministro de la Defensa y su jefe del Estado Mayor Presidencial.
¿Cómo persiste la guerra psicológica y cómo pudiera fraccionarse con lo que ha ido sucediendo con gente que está en la policía y sale o gente que está en el ejército y sale, y tiene el conocimiento de este tipo de cosas?
Definitivamente no ha terminado, las operaciones psicológicas siguen. Como resultado de este esfuerzo, ahora resulta que la gente clama la llegada del ejército como únicos salvadores en materia de seguridad ciudadana. Cuando está más que probado que no sirven para eso. Esa no es su función, cuántos años tenemos de patrullaje conjunto, de ejército metido en la calles, cuántos años de inteligencia militar en supuesto combate al crimen y lejos de que las cosas mejoren se empeoran día con día.
Cuánto tiempo que está el destacamento militar en la zona 18 y dígame usted si ha dejado de ser considerado como zona roja, pero sin embargo la gente sigue pensando que el ejército es la solución. Tiene que ver con muchos factores, sí, pero entonces la guerra psicológica o la operación psicológica de mantenerle el respaldo ciudadano a una fuerza de seguridad como el ejército de Guatemala, con graves antecedentes de violaciones de los derechos humanos, de corrupción y de vinculación al crimen. La gente no le aplica el mismo rasero de juicio al ejército que a la policía, si se le pregunta a un ciudadano sobre la situación de la policía, obviamente la rechaza, no le tiene confianza, es corrupta. Si le pregunta si quieren que salga un destacamento militar a la calle, en áreas urbanas que es donde más funcionan este tipo de cosas, le dicen que sí. Ven al ejército en las calles como una solución. Esto no ocurre porque los chapines son ignorantes o no se acuerdan de lo que pasó, aquí hay un resultado de este factor que el ejército lo aplica y lo mantiene por todos lados. Como presencia en los medios, cuando corresponde. ¿Por qué?, me pregunto yo, los periodistas y las periodistas, los directores y las directoras de medios de comunicación en Guatemala le dedican día con día, grandes desplegados en prensa escrita o grandes espacios en la radio o en la televisión a hechos de policías vinculados a corrupción. Y minimizan, cuando se trata de militares vinculados a corrupción, yo no he visto una investigación realmente seria en materia de lo que representa el robo de armas y el robo de municiones en el ejército. Uno de los grandes males que tiene Guatemala en el tema de violencia en este momento, es la gran cantidad de armas en circulación, entonces, ¿Qué pasa? Qué hay alrededor de este fenómeno que hace que seamos más capaces de satanizar al actor civil de seguridad, pero casi de alcahuetearle sus barbaridades al actor militar de seguridad. ¿Algo tiene que estar pasando?, y mi única explicación va por la ruta del éxito de esta operación psicológica permanente, que obviamente tiene como objetivo evitar al máximo, el cuestionamiento público hacia la institución militar.
Existe la contraparte, que es la contra-guerra-psicológica ¿ocurre algo parecido en Guatemala, que pueda contrarrestar a otro bando?
Sí, recuérdese que no estamos hablando de un único bando, ya ni el ejército es monolítico en sí mismo, internamente también se la juegan entre ellos, entre todos sus grupos, pero afuera hay varios actores militares en distintos espacios, queriendo tener presencia nacional. Recuérdese que hay un ex – militar, cuyo origen técnico dentro del ejército es el área de operaciones, Otto Pérez Molina no ha sido un oficial de inteligencia militar, él viene del entorno de operaciones y quiere ser presidente. De hecho, si uno revisa el manejo de la campaña electoral que no ha cesado en caso de Otto Pérez Molina y su partido, tiene las características de una operación psicológica de enfoque militar, porque al final casi que toda campaña política va dirigida a eso. En este caso particularmente tiene mucho de estas características y dentro del gobierno también hay ese tipo de visiones en algunos casos.
Para citarle el ejemplo más reciente, cuando se habla de la propaganda como una de las variables dentro de la operación psicológica, se habla de campaña negra, blanca y gris, en donde la blanca es donde la fuente es bien identificada, en una campaña gris la fuente no queda muy clara, uno no sabe si lo hizo A o si lo hizo B, y en una campaña negra, lo que se plantea es que aunque lo haya hecho A, parece que lo hizo B.
Yo diría que un ejemplo de esto último, es el famoso Plan Victoria 2012, yo no puedo afirmar que haya surgido del Patriota, pero no tiene las características que haya surgido del gobierno o del entorno del gobierno o de la UNE, aunque aparentemente ellos lo firman. Aquí va dirigido a dar la idea de hacer creer que lo hizo quien no lo hizo, porque solo un estúpido puede creer que el documento tiene base, para ser lo que supuestamente es. Pero el daño en la cabeza de las personas ya está planteado, ya lo salieron denunciando, hasta Baldizón quiso cosechar del asunto, que él podría ser un actor bien metido en el paquete. Aplicado a la disputa electoral y preelectoral uno ve en el ambiente distintos elementos y aplicado al contexto, toda la disputa que yo creo que trasciende el puro ámbito electoral es el ambiente de terror en las calles. El uso, por ejemplo de estas cabezas colocadas en distintos puntos, la mujer descuartizada, el uso de granadas, que lo que más preocupa, es que si lo que han buscado es generar un nivel de psicosis grande para justificar una acción superior, no lo han logrado. Lo que se está demostrando es que la sociedad en su conjunto por lo menos de la ciudad capital, está acrecentando sus umbrales de tolerancia al horror y eso me preocupa. Porque si algo no moviliza, no asusta y no genera, entonces, hay que ir acrecentando los niveles de lo que la gente en el campo ya vivió durante el conflicto armado.
Aquí en la ciudad no se vivieron los hechos que la gente narra, en los testimonios de las masacres y que fueron producto de la intervención del ejército en las aldeas y pequeños barrios. Pero eso se practicaba allí, pero eso, practicado en la ciudad, difundido a través de la radio y la televisión, y que la gente diga, ¡ha!, ya lo de las cabezas pasó, luego lo de la mujer descuartizada ya pasó, lo del granadazo en la camioneta y ya pasó. Cada vez apreciamos que hay un miedo al salir a las calles, pero hay que salir. No hay una reacción social contra eso, no hay un reclamo, es decir ¿aquí qué es lo que ha funcionado?, al decir que esa guerra psicológica no funcionó y que ha sido exitosa, yo creo que lo estamos viendo con la incapacidad social de reaccionar ante estos niveles de barbarie.
Existen algunas cuestiones ideológicas en todo esto, existe el discurso de quienes ganaron la guerra y quienes la perdieron. Vuelven a salir esas líneas, los ex guerrilleros en el gobierno quieren tomar el poder, ¿cómo lo ve usted desde esa perspectiva?
Lo que existe es ese planteamiento, no sólo la guerra psicológica en general, el conflicto se termino, el único acuerdo de los Acuerdos de Paz que hasta hoy se ha cumplido es el de el desarme de lo que quedaba de la guerrilla. Que en sí misma sufrió un proceso de desarticulación muy fuerte. Pero el otro actor allí se mantuvo, intocable. El elemento central que dio vida al conflicto armado interno, era el sistema económico, político y social excluyente y casi que criminal en Guatemala. Eso no se modificó, está igual. Los evasores de impuestos siguen evadiendo, siguen violentando las leyes laborales, se han acrecentado los índices de miseria, los índices de exclusión. Lo que hay es un nivel mayor de conciencia de esas condiciones, en un ámbito de tremenda orfandad política.
Entonces el discurso del ejército, es que el ejército le ganó militarmente a la guerrilla, digamos que casi, porque si hubiera ganado militarmente a la guerrilla, hubiera obligado a la guerrilla a la rendición y no se realizó una rendición formal, porque tuvo que negociarse. El problema pintaba para ser de mucho tiempo, de manera que firmar la paz era como resolverlo. Pero el triunfo político del actor criminal en Guatemala, es precisamente, lanzar este discurso de nuevo y criminalizar políticamente una participación revolucionaria.
Ahora resulta que cualquiera que era de izquierda, era terrorista, era criminal, era guerrillero y ser eso es sinónimo de ser inaceptable o ser antisocial. Solo les falta decir lo que decía el ejército, “delincuentes, terroristas”, que era como definía a la militancia guerrillera en los años del conflicto. Es ese discurso, que en teoría son jóvenes lo que lo están planteando, que es los tanques de pensamiento de la militancia anticomunista y conservadora en Guatemala, que se arrinconan fundamentalmente en la Universidad Francisco Marroquín, pero que tiene además copados los medios de comunicación poderosos, porque están en medios escritos pero al mismo tiempo tienen espacios en radio, donde bombardean permanentemente, esa es la operación psicológica, desde la perspectiva del pensamiento del combate ideológico. Es la mentalidad del conformismo, hay un impulso enorme con todos los recursos disponibles, de que la gente se olvide de su entorno, se olviden sus conciudadanos, ya no digamos de su prójimo y piense solamente en el derecho de su nariz.
La exacerbación del egoísmo como éxito político, del pensamiento tradicionalista, anticomunista, conservador en Guatemala.
Usted menciono que un actor transversal, son los medios de comunicación. Recientemente han ocurrido hechos con los directores de estos medios, donde se hace ver a estos como víctimas en su derecho de libertad de expresión y de opinión…
Como todo lo que subyace en el caso Rosemberg, uso de medios, de magistrados… son las características justas de una guerra psicológica, donde uno de los objetivos es desmoralizar a la población, donde se diga esto no tiene solución, esto no se va poder y sólo los Estados Unidos o no sé quién nos puede venir a salvar.
En la actualidad no existe mucha información sobre como en realidad hay un rol activo de los Estados Unidos en todas estas cosas...
Aparentemente no lo hay, yo pienso que los Estados Unidos están resolviendo los conflictos entre sus propios grupos, porque no necesariamente, en el caso de América Latina, es un actor monolítico en su accionar. De una parte tiene uno al departamento de defensa, en una línea sobre el entorno militar, el departamento de defensa de los Estados Unidos se asume como responsable de garantizarle, por la vía del control de lo externo, la integralidad del territorio de los Estados Unidos. Entonces como ejército, ellos saben lo que no deben hacer adentro de su territorio, lo plantean como receta hacia afuera. Es decir, el ejército estadounidense no se puede meter en su propio territorio, ni a combatir a su propia población, pero ellos estimulan que los ejércitos de los países de afuera de los Estados Unidos participen del control territorial de sus propios países, porque eso les garantiza a ellos el tener el control territorial externo hacia Estados Unidos, esa política exterior estimula el rol de los ejércitos en América Latina, particularmente en el caso de México y Centroamérica, ahora, supuestamente como las únicas herramientas posibles para combatir la narcoactividad.
Aquí lo que pasa es que como no hay control de los que entran y salen del ejército, terminan sirviendo a los carteles de la droga y se habla, casi es un secreto a voces, que un ex coronel del ejército guatemalteco está al frente del cartel de los Zetas en Guatemala. Entonces, ¿de qué estamos hablando?, recuérdese que en el caso del ejército guatemalteco, oficiales en situación de retiro, no necesariamente pierden el vínculo con el ejército guatemalteco, particularmente aquellos que estuvieron vinculados a inteligencia militar, hay toda una serie de mecanismo de cultura que mantiene ese factor de redes internas y externas. Eso es lo que ha permitido por ejemplo, corromper una buena parte de la institucionalidad del ejército, eso es hablando de la parte militar de los Estados Unidos. Luego está la CIA, que tiene sus propios proyectos en el orden político, que no necesariamente coinciden con los propósitos del departamento de defensa, súmele usted el accionar de la DEA, solo allí estamos hablando de tres dependencias externas en materia de seguridad, jugando papeles distintos. Una DEA que no está totalmente limpia de la incursión del narcotráfico. Y por encima, tiene usted al departamento de estado, esto es la parte institucional, pero además están los actores políticos internos estadounidenses que no necesariamente son sólo los republicanos y los demócratas, las propias estructuras, tanques de pensamiento en los Estados Unidos, que operan y tienen sus redes fuera de Estados Unidos.
El propósito en teoría, uno diría que en el ámbito de apuesta de seguridad de los Estados Unidos es el famoso Plan Mérida, que busca generar mecanismos de coordinación de todas las fuerzas de seguridad, particularmente militares. Es generar los mecanismos de involucramiento militar de combate al narcotráfico, en función del interés de los Estado Unidos, no en función del interés de la región. Es trabajar en la mayor incautación de droga posible, pero no trabajar en la desarticulación de las redes, que es lo que en realidad daña a nuestras sociedades. Entonces allí el enfoque ya no es, cuáles son nuestras necesidades, sino, cuales son las necesidades de los Estados Unidos. Cada una de estas agencias y de estos actores que hemos mencionado, tiene su propio planteamiento de operación psicológica. Entonces a veces uno ve al ejército de Guatemala, nada defensor de la soberanía, sino asumiéndose como el ejecutor de la política exterior estadounidense y desarrollándose con sus propios mecanismos la aceptación de esa estrategia. Se habla de que un planteamiento de estrategia regional de seguridad por parte de los Estados Unidos es la conformación de guardias nacionales con los ejércitos. Con ese mecanismo Costa Rica estaría entrando al esquema, porque no tiene ejército, pero su podría generar una estructura de guardia nacional, llama poderosamente la atención los acuerdo que se están teniendo en el marco del Sistema de Integración Centroamericana, que se enfocaron en la seguridad y de hecho fue con los ministros de defensa, no estuvieron los de seguridad porque Menocal andaba por aquí, entonces seguramente mando a un viceministro, si es que hubo presencia del actor civil de Guatemala, allí ya tenemos una manera de accionar en función de esa línea de interés de los Estados Unidos, en definitiva si se responde a esos intereses, se generan este tipo de aceptaciones sociales de que es el único actor que nos puede salvar. Si está Estados Unidos como es visto, se asume que un policía estadounidense o un militar estadounidense, es sinónimo de transparencia y no necesariamente es así. Hay casos en los que se evidencia, de hecho, a agentes de la propia DEA involucrados en narcotráfico, de allí que los orígenes de control democrático, cuyo origen es estadounidense se trate de mantener, porque precisamente es para evitar ese tipo de infiltraciones. El juego es tan sólido, que la gente piensa, un policía estadounidense y un policía guatemalteco, guatemalteco es el corrupto y el estadounidense es el limpio y no necesariamente va a ser así.
En este esquema que me acaba de explicar, por una parte hemos visto a una embajada americana en Guatemala, apoyando al ejército en alguna manera, pero a la vez entre los más reaccionario y conservador del país, el gobierno de Álvaro Colom se ha convertido como en un enemigo...
Es el principal enemigo a combatir, yo creo que el éxito del golpe de Estado en Honduras, trasciende la frontera hondureña y trasciende el espacio de disputa de los actores hondureños, por el nivel de consolidación de ese golpe. El éxito del golpe es que lo que resultaba impensable en la Guatemala de hace cinco o diez años, el día de hoy es casi una realidad aceptada y es que de nuevo, no tengo la menor duda, hay actores considerando la opción del golpe de Estado como una alternativa a la disputa política. Por varias circunstancias, porque tienen en realidad serias dificultades para alcanzar el poder por la vía democrática, de manera que aún no contando con el aval de Estados Unidos, podrían intentarlo, me imagino que todavía sumando a lo que puede ser, aquí sí, el estimulo del pensamiento más conservador de actores que no necesariamente están en el poder político en los Estados Unidos, pero que siguen siendo un actor poderoso. Y que pueden decir después, como lo que hicieron en Honduras, dieron el golpe y después hicieron el lobby, luego dijeron aguántense, ya la cosa pasó, no hay juzgamiento para los militares, no hay nada.
En este caso, creo que efectivamente estos actores radicales del anticomunismo a ultranza en Guatemala, estarían tipo dinosaurios, pero con sus hijitos y sus nietecitos buscando la vía del golpe en el país.
Porque esa urgencia, si estamos a año y medio de las elecciones…
En Honduras estaban a meses… imagínese como se crearon esa imagen de la demonia, la mujer del presidente, el mismo actor mediático la puso en campaña desde el primer momento, tal vez a la doña no se le hubiera ocurrido, o de repente si, uno ya ni siquiera lo sabe, pero si uno revisa los periódicos, apenas a un mes de que el gobierno había subido, la doña ya la habían puesto en campaña.
En estos foros de los medios, para empezar se asumen como víctimas y para continuar consideran que es una tontería, de que se pueda plantear la idea de que los medios están instrumentalizados, ellos dicen, no es así, lo periodistas son libre, los directores son libres, niegan de que existe ese juego dentro de los medios el informe univoco, porque uno agarra los tres diarios y eso como la misma cosa…
Mi abuelita me decía que no hay peor ciego que el que no quiere ver y creo que cuando se despierten los medios en el entorno de una sociedad que ha logrado ejercer su visión crítica de lo que le están ofreciendo, para ellos ya va ser demasiado tarde rectificar. Lo medios dicen que reflejan la realidad y eso no es cierto porque no son capaces de reflejar toda la realidad, que son objetivos, eso tampoco es cierto, es una gran mentira. ¿Por qué?, porque lo que se publica en los medios es el resultado de la acción de sujetos y sujetas, de seres humanos, todo es subjetivo, la objetividad es un esfuerzo que se intenta alcanzar es la batalla, ya no del día a día. Aquí, dadas las circunstancias y el bombardeo que hay, aquí periodistas, reporteros, editores sobre todo en este nivel, pelean creo yo, cada minuto por asegurar la objetividad en su trabajo, no por ser neutrales, porque no es dable que lo sean, por ser imparciales, por ser justos. Y en ese sentido los medios debieran de estarnos presentando de manera balanceada, el nivel de la realidad de lo que hay, uno extraña realmente análisis profundo en la mayoría de lo que circula cotidianamente, de lo que se le ofrece al público en la radio, en la televisión y ya no digamos en la prensa escrita que tiene por así decirlo, más espacio y más tiempo para producir esto, pero hay incluso una manera amañada de transmitir las cosas.
Poco antes del 30 de junio, me llamó un reportero de un medio escrito para hacer una pregunta vinculada a saber cómo se ha reducido el número de tropa dentro del ejército y aumentado el número de oficiales, y eso es algo que yo he estudiado con cierta regularidad y aplicado a lo que es el funcionamiento estructural de un ejército, uno plantea, eso es anormal. No es lo correcto y quien define esto, son las propias autoridades militares, se aseguran que los oficiales estén de a montón, no ha reducido el número de oficiales ingresa a la escuela politécnica, no han cumplido con aplicar lo que plantea la Ley de Servicio Cívico, que podría estarles generando y construyendo una buena base de reservas y de tropas a nivel nacional, prácticamente se dedican solo como el azadón. Entonces eso nos tiene, desde el punto de vista de una pirámide invertida, lo más grueso está arriba, cuando en realidad debería de ser a la inversa, ese fue el planteamiento, sin embargo mis declaraciones fueron utilizadas en una sola frasecita, porque además el objetivo del artículo era demostrar que había un plan perverso para destruir al ejército de Guatemala. Y si alguien no puede ser citado en ese tipo de contextos, soy yo precisamente. Si el cuate hubiera sido suficientemente honesto, para decirme, mire estoy tratando de explicarme este fenómeno, en el ámbito de mi posición yo hubiera opinado al respecto, pero viene con una pregunta engañosa, entonces que no me vengan a decir que hay objetividad o se busca esta, porque en realidad nadie se ha propuesto destruir al ejército, porque los que han tenido los mecanismos de reducción militar ha sido el propio ejército, de educación, de formación y selección son ellos, en esa visión, en un análisis histórico y con verdadera información al respecto no lo vemos.
Hay una actitud de definirse, los periodistas o el actor mediático, como el Quijote de Guatemala, yo creo que tratando de revivir glorias pasadas, que efectivamente con todos los problema que se puedan atribuir durante la etapa más terrible del conflicto armado en Guatemala hubo medios que se la jugaron, hubo periodistas que fueron víctimas, de uno y otro bando, desde los trabajadores que intentaron construir un sindicato de trabajadores de medios de comunicación, todo el comité ejecutivo fue desaparecido y hubo un sindicato, que atentaba contra el empresariado mediático, eso no se ha visto, allí nunca se hablo de un atentado a la libertad de expresión de parte de los dueños de los medios o por parte de los directores cuando les estaban matando a sus reporteros, porque intentaban formar un sindicato, entre otras cosas.
Por otro lado tenemos el caso de Don Isidoro Zarco que fue asesinado y otros actores también, por el otro actor durante el conflicto. En ese entorno la prensa si sufrió, sufrió por una acción concreta que era el ejercicio de su función, ahora se está produciendo a nivel de reporteros y de corresponsales en la provincia y contra eso yo no veo una acción concreta de las figuras principales de los medios, protestando por eso. Pero no sale el gobierno a denunciar, mínimamente, si no se han juntado a hablar de ir por esa línea.
Si uno lee críticamente los periódicos se da cuenta que hay una marcada tendencia, un sesgo enorme en la presentación de la noticia. Eso no es objetivo, hay una decisión subjetiva y hay un involucramiento en construir una línea de pensamiento. No hay un llamamiento para tomar cierta distancia, buscar los mecanismos de sanidad mental, de salud mental y profesional en algunos casos, porque en estos momentos como mínimo, en los espacios de decisión de publicación en los medios de Guatemala, ya hay un altísimo nivel de contaminación y de sesgo en la presentación de la información, eso no es el ejercicio de la libertad de expresión.
Antes uno podía considerar que los medios de comunicación tenían una agenda política, en realidad ahora los medios de comunicación son la agenda mediática de otro actor político económico.



Versión imprimible

2 comentarios:

Crosby dijo...

Señor Franco,
Por favor entienda que no tiene autorización de Inforpress Centroamericana para publicar estos contenidos. Por favor deje de hacerlo o tendremos que actuar legalmente. El Editor.

Crosby dijo...

Señor Franco,
Por favor entienda que no tiene autorización de Inforpress Centroamericana para publicar estos contenidos. Por favor deje de hacerlo o tendremos que actuar legalmente. El Editor.