lunes, 19 de octubre de 2009

La tragedia y la comedia

Editorial Ysuca


La tragedia y la comedia
Por Jose M. Tojeira





En El Salvador la tragedia y la comedia conviven. No en armonía sino en irresponsabilidad. Pero conviven. Mientras la muerte se enseñorea de las calles, nuestros grandes periódicos y medios de información mezclan en sus páginas el dolor de la gente, la terrible violencia de nuestras calles y las trivialidades de los políticos.


En esta semana la sensación ha sido un grupo de diputados de ARENA que han manifestado que si no se les da mayor participación en los órganos de dirección de su partido, podrán tener agenda propia a la hora de votar en la Asamblea. Y una buena proporción de los sesudos comentaristas de nuestros grandes medios se ha dedicado a escribir sobre el tema dándole consejos a ARENA. Que aprovechen el momento para renovarse, que no vayan a ceder al chantaje, que Cristiani hace bien en estar firme, etc. Y por supuesto los malos son aquellos a los que se llama rebeldes o disidentes.


Cuando hace algunos años se producía una escena semejante pero en el seno del FMLN, los mismos periódicos, y con frecuencia los mismos comentaristas, insistían en la decadencia del FMLN, en la descomposición del partido, y en que la disidencia era el principio del fin de los con frecuencia llamados rojos en los periódicos.


Viendo el contraste no cabe duda que tanto los dueños, diseñadores de políticas mediáticas e incluso algunos comentaristas que pasan como símbolo de la apertura de nuestros grandes medios de comunicación, le tienen un cariño desmedido a ARENA. Y por supuesto una especie de reacción semejante a la de la acidez de estómago, cuando los mismos problemas que hoy sacuden a ARENA se producen en el FMLN. Quienes disfrutan señalando las supuestas diferencias entre Mauricio Funes y el FMLN, sufren ahora una agonía viendo los pleitos internos de ARENA. Esto no es raro, pero no deja de ser escandaloso. Ya lo señalaron los observadores independientes de las pasadas elecciones, que vieron asombrados el derroche de apoyo a la derecha que protagonizaron los grandes medios. Mismos medios que hoy parecen una nana tierna preocupada por la enfermedad de su bebita ARENA.


Y mientras se da este espectáculo tragicómico en nuestro escenario mediático-teatral, se olvida lo más importante. Los doce de ARENA amenazan con votar distinto cuando sea por el bien del país. ¡Menuda amenaza!. Parecen decir que si se les da lo que piden votarán lo que les diga su partido aunque vaya en contra del bien del país.


Esta amenaza refleja un vicio consuetudinario en nuestros políticos. Votar en contra de lo que dice la dirección partidaria es siempre delito de alta traición en nuestras tierras. ¿No hay libertad de conciencia en la Asamblea Legislativa? ¿No hay ningún tema en el que se pueda disentir del propio partido sin convertirse en traidor o traidora? La defensa de las libertades de la que blasona ARENA parece tener un límite que se llama dirección partidaria. Aunque tampoco el FMLN puede presumir en este punto. La salsa del autoritarismo se cocina de la misma manera en todos los partidos patrios. Un poco más de crítica a la incapacidad de vivir el pluralismo que tienen nuestros políticos, de izquierdas y derechas, y un poco menos de superficialidad, mejoraría sustancialmente la calidad de nuestros periódicos grandes. Y a algunos de sus sesudos comentaristas les quitaría esa pintura multicolor que no se sabe si pertenece a algún partido o a la tragicomedia del circo político nacional.

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