jueves, 6 de junio de 2013

Guatemala: EL GENOCIDIO UN PROBLEMA PSICOPOLITICO DE LA SOCIEDAD GUATEMALTECA



Por Farah Morán

El juicio del ex General Efraín Ríos Montt, parece ser el tema de moda actualmente en la sociedad guatemalteca y aun así en el ámbito internacional.  Sin embargo, la sociedad guatemalteca se encuentra dividida en 3 partes:
1.     Los que confirman que hubo genocidio y desean justicia
2.     Quienes defienden a los militares ya que sin ellos no viviríamos en una democracia
3.     Los que se encuentran en una posición imparcial ya que, desconocen la historia (generaciones recientes a partir de 1985)
Guatemala tiene una larga y trágica historia, aun antes de ser “Guatemala”, un territorio donde habitaban los nativos conocidos como indígenas (Mayas, Cachiqueles, etc.) quienes ya se encontraban en esos tiempos divididos y en constantes guerras.  Luego, al ser descubierta América, Guatemala sufre la esclavitud de los “indios” bajo el dominio del blanco español los cuales en su momento se consideraron superiores a los nativos, por tener un desarrollo mucho más avanzado al que encontraron en estas tierras. Donde ya se aplicaba la psicología de que eran destinados a ser esclavos y ser pobres para trabajar a servicio de los blancos.
De esta manera, se fue desarrollando la sociedad guatemalteca, en la cual una ideología, raza o religión se colocaba en la jerarquía como superior y la lucha entre las clases por cambiar de estatus con el fin de poseer los medios de producción y la riqueza.
Tenemos un ladino que nace de la mezcla entre un blanco y una “india” (seguramente a consecuencia de una violación) y este sujeto no tiene un lugar específico en la jerarquía de la sociedad de ese entonces.  Por lo tanto, en busca de su bienestar, prefiere identificarse con el blanco explotador y rico y no con el indio explotado y pobre.
Esta condición no ha cambiado radicalmente como muchos desearían y deseo compartir en este ensayo la razón por la cual es mucho más fácil excluir al “indio” de la sociedad que intentar integrarlo y adaptarlo a esta.  
Deseo aclarar que mi posición no es la que se presentará a continuación pero si considero que es la idea que aun domina el pensamiento guatemalteco respecto al trato del indígena y a la falta de mecanismos de integración, así como el perfil que este posee de “borracho, inútil, ignorante, confianzudo, huevon, etc.” (La Patria y el Criollo)
El pensador y sociólogo positivista Herbert Spencer  siguió, tras las teorías de Darwin, quien logro combinar de manera casi científica el positivismo con las teorías de Darwin para justificar la idea de una raza superior.  Darwin sostenía que los grupos sociales humanos tienen diferente capacidad para dominar la naturaleza y establecer su dominio en la sociedad. Así, las clases pudientes son capaces o más aptas que las clases bajas y tendrían por lo tanto el derecho sobre las clases inferiores. Todo esto por medio de una estrategia que implicaría lo psicológico de hacerles creer que eran inferiores y por otro lado, estrategia política para continuar con el dominio del poder. Esta teoría se considera algo natural en el ser humano ya que, no podemos decir que todos los explotadores de los indígenas al llegar a América, tenían una fuerte afiliación por el Darwinismo.  Darwin tenía el concepto de la sobrevivencia del más fuerte y en el caso de la conquista quienes tuvieron la tecnología a su favor fueron los conquistadores españoles.
Acerquémonos más al siglo XX, donde encontraremos otros exponentes (centroamericanos) que coinciden con que el indio es un problema y no se puede integrar a la sociedad guatemalteca, pero iniciaremos con los que buscaban la manera de incluirlo en la nación.
“Durante las primeras décadas del siglo XX, en casi todos los países del continente americano, por la influencia de los movimientos sociales e intelectuales de los países vecinos, se estaban diseñando modos distintos de forjar la patria y de formular la nación. Es el momento de las grandes aportaciones de Molina Enríquez y de Justo Sierra en México, de Mariátegui, de Árguedas y De la Riva Agüero en Perú; de Freire, Torres y Vianna en Brasil; de Alcides Árguedas en Bolivia; de García Monge y Brenes Mesén en Costa Rica y, sobre todo, de Alberto Masferrer en El Salvador. En países como Ecuador, Bolivia, Perú, Guatemala o México, las preguntas que se formulaban con mayor frecuencia eran de esta naturaleza: los indígenas ¿forman parte de la nación? ¿De qué nación hablamos y qué nación queremos construir?, ¿Qué tipo de gobierno es el más apropiado? La respuesta a todo ello implica conocer los modelos de nación que planteaban las élites intelectuales en las décadas de 1920 y 1930.
Durante este período los intelectuales reflexionaban sobre los modelos de nación y el tipo de gobierno más afín a las sociedades pluriétnicas y pluriculturales. El primer problema que emerge en los debates es “el problema del indio”: ¿qué hacer con el indio?, ¿dónde colocarlo en la configuración de la nación?, ¿qué función debía desempeñar? Emerge así, no como sujeto histórico, no como actor principal de la nación, sino como PROBLEMA que no abordado en el pasado, disimulado o cosificado en el presente, invisibilizado como ciudadano de pleno derecho y, para muchos, como un grave problema de difícil o imposible solución.
De ahí que se considere llegado el momento de buscar soluciones, dar recomendaciones, sugerir ideas acerca de cuál debe ser su grado de integración, asimilación o incorporación a la nación. Por ello, y por la influencia de las teorías racistas, del regeneracionismo hispano y de la teosofía, se empiezan a buscar soluciones para el problema del indio, pero que son en el fondo reflexiones o imaginarios de lo que puede ser la construcción de LA NACION.
Muchos de los intelectuales de la época se lamentaban de la ausencia de nación, consideraban que el indígena era el responsable de esta falta de cohesión política social y de escasa conciencia de una identidad nacional. El clamor por la nación y su incapacidad de imaginarla y forjarla era un elemento común a todos los autores que vamos a estudiar.” Marta Casaus Arzú
Como expone Casaus, no se encuentra solución viable para la integración del indio y es ahí cuando surgen las ideas en la Generación del 20 guatemalteca (como Samayoa Chinchilla y Miguel Ángel Asturias) en que la mejor manera de deshacerse del problema es exterminando al indio.
Carlos Samayoa Chinchilla, (1899-1978) era uno de los pensadores más influidos por las tesis racistas y degenerativas francesas. Opinaba que “el indio no puede salir de su mundo y como consecuencia natural, sigue tomando la forma y la sombra por la cosa. Y este punto es de una importancia básica para esclarecer la cuestión relativa de incorporarlo a nuestra civilización. Su mente está cerrada porque su ciclo comprensivo ya dio fin” [...] Esa es la razón “por la que el indio será siempre indio”,  “son pueblos que ya vivieron su vida y llenaron su cometido”.  Dado que Samayoa consideraba que la degeneración hereditaria era progresiva y patológica, se reproducía a través de los matrimonios interraciales y se agudizaba con el alcohol y la trasmisión de enfermedades venéreas, cuando se aplicaban estas teorías a los indígenas y los mestizos el resultado era que la degeneración obedecía a una “herencia ancestral”, agravada a través de varias generaciones de hibridación y mestizaje. Por ello creía necesario controlar los enlaces consanguíneos de la población e impedir su reproducción para evitar el proceso degenerativo.
Este planteamiento difiere sustancialmente del de la nación homogénea por vía del mestizaje y de la hibridación cultural. No menciona en ningún lugar que se pueda alcanzar la homogeneidad por el proceso de ladinización.
Tampoco parece que exista un proyecto de nación ladina ni una propuesta integracionista o asimilacionista como condición previa a la adquisición de la ciudadanía y la fundación de la nación. El proyecto de la década del Veinte apunta hacia otras direcciones: la regeneración por la vía de la educación y del trabajo en las fincas para llegar a ser buenos mozos colonos y, sobre todo, la aplicación de la eugenesia, la mejora de la raza por medio de la higiene o el control de matrimonio mixtos para unos o de la inmigración europea para otros.
Mi hipótesis es que no fuimos capaces durante este período de pensar en un proyecto de nación homogénea,  como otros compatriotas latinoamericanos. Fue la coyuntura histórica de las dictaduras de Estrada Cabrera y Ubico y la influencia de los pensadores de la Generación del 20, que estaban muy condicionados por el positivismo y las corrientes racialistas de la época, lo que obstaculizó la construcción de un proyecto de Nación Mestiza. Fue esa repugnancia por el mestizaje, por el cruce de razas, esa desvalorización de lo mestizo, como raza inferior, impura o degradada lo que obstaculizó la búsqueda de soluciones que crearan una conciencia de identidad nacional.
Los pensadores que trataron de romper con ese determinismo biológico, posiblemente influidos por las corrientes teosóficas con otras fuentes de que manejaban otros conceptos, como la igualdad y la fraternidad entre las razas y la valorización de todas las culturas, pensaron que se podría evitar la degeneración de la raza indígena por medio de la educación y de la incorporación plena a la ciudadanía tanto de los indígenas como de las mujeres, pero no fueron escuchados, sufrieron un fuerte rechazo en su medio y su discurso fue periférico hasta la década de 1940.
Por ello no coincido con el planteamiento de Chales Hale, Jeffry Gould y Darío Euraque, acerca de la construcción mestiza de Centroamérica, ya que nuestra construcción de la nación ha tenido siempre un carácter racialista y eugenésico y, a pesar de algunos esfuerzos en Nicaragua y El Salvador de imaginar un proyecto mestizo de nación, fue un proyecto frustrado porque, en lo que se estaba pensando en todos los escritos de la época, desde Costa Rica hasta Guatemala, era en “blanquear la nación”. En dicha ideología étnica no cabía lo mestizo, ni como identidad ni como proceso, ni como ideología del Estado.
“Miguel Angel Asturias (1899-1974) interpretaba la degeneración de la raza indígena desde otra óptica. Se preguntaba si los indígenas mejoraban o se degeneraban con el tiempo y llegaba a la conclusión, por sus estudios fisiológicos, anatómicos y psicológicos, de que: “En rigor de verdad, el indio psíquicamente reúne signos indudables de degeneración; es fanático, toxicómano y cruel”. Considera que por su etiología “resulta evidente la decadencia de la raza indígena”. Enumeraba entre las múltiples causas, la mayor parte de índole económico y social: la mala alimentación, la falta de higiene, el excesivo trabajo, el casamiento prematuro, las enfermedades, el alcoholismo; apuntando ya al punto central y núcleo central de su tesis: la falta de cruzamiento.”
Para Federico Mora, la degeneración progresiva y hereditaria del indio y del mestizo había que atajarla a través de la eugenesia y de la prevención o prohibición de matrimonios interraciales. “Todo país debería de tomar en cuenta, para su política de migración el hecho de que el problema no estriba solamente en recibir extranjeros, sino en introducir en la raza por medio de ellos un fermento rejuvenecedor y una legítima ventaja biológica”.
Estos autores, como otros muchos de su generación, se inclinaron claramente por la eugenesia biológica y la mejora de la raza a través de la fusión con sangres nuevas que revitalizasen la sangre indígena. Lo exponía Carlos Samayoa Chinchilla en los siguientes términos: “Se trata de una raza agotada y de ahí que para salvarla, antes de una reacción económica, psicológica o educacional, haya necesidad de una reacción biológica ¡vida, sangre, juventud, eso hace falta al indio!”.
Miguel Ángel Asturias escribía también a este propósito: “Hágase con el indio lo que con otras especies animales cuando presentan síntomas de degeneración. El ganado vacuno importado la primera vez a la Isla de Santo Domingo, por Colón, en su segundo viaje experimentó grandes decaimientos. Para mejorar el ganado hubo necesidad de traer nuevos ejemplares [...] ¿Cabe preguntar, por qué no se traen elementos de otra raza vigorosa y más apta para mejorar a nuestros indios?”.   Estas propuestas eran comunes en los años de 1930 y 1940 en todo América Latina. La Sociedad Eugénica mexicana se ocupaba de establecer matrimonios eugénicos entre indígenas y mestizos para incorporar a los indígenas a la vida nacional y en la editorial de la revista Eugenesia, son constante los argumentos a favor de la “Higiene racial” para impulsar una mejora de la raza, la economía y la cultura.
Ya que hemos recorrido los diferentes pensamientos de estos exponentes durante varios momentos de la historia, es importante resaltar que seguimos heredando los pensamientos racistas, en ningún momento se promociono de manera homogénea en la región, la integración del indígena o la creación de una nación pluricultural.  La cultura del indígena es totalmente diferente a la del blanco o ladino, tan incomprensiva que por estar en una posición de desventaja, simplemente el blanco y ladino no se toman el tiempo de entenderlo e incluirlo a nuestra sociedad con un rol digno.
Ahora, debemos discutir si en realidad, nuestra sociedad puede ser juzgada por haber cometido genocidio cuando la herencia que traemos de importantes personalidades guatemaltecas como Miguel Angel Asturias, fueron pensamientos racistas, de exterminio de esta raza considerada inferior.
No utilizaremos los factores que rodean el juicio contra Ríos Montt, ya que lo que observamos recientemente debe de ser catalogado como un circo, tanto por parte de la Jueza Jassmin Barrios y del abogado defensor del General Ríos Montt.
Ubiquemos en el contexto del país, Guatemala se encontraba sumergida en una guerra que duro 36 años y lamentablemente, la izquierda buscaba una mejor nación para todos, tanto para los blancos como para los indígenas y los ladinos.  Pero, las comunicaciones no eran tan avanzadas como hoy en día, y Guatemala ya era un país socialmente fragmentado, por lo que cada gremio velaba por su bienestar y no se preocupaban de sobremanera por las matanzas que se llevaban a cabo en el área rural.
Es decir, que la falta de interés y de integración de todo el pueblo guatemalteco permitió que se masacraran a estas personas sin ser antes vencidas en juicio.
¿Afecto esto de alguna manera a los capitalinos? ¿Se enteraban los capitalinos de estas masacres? ¿Consideraban atroz estas medidas tomadas por el ejército?, puede que no afectara en nada en la capital, puede que las noticias llegaran y era más fácil catalogarlos como guerrilleros que tomarse el tiempo para hacerles justicia.  Y nadie considero atroz estos hechos.
Hagamos memoria que en esa época Estados Unidos tenía la política de anticomunismo y Ronald Reagan apoyo al Ejercito de Guatemala para exterminar la amenaza de la guerrilla comunista.
Por lo tanto, en ese momento se tenía la ideología anticomunista y no la de eugenesia principalmente. En estos momentos, Guatemala tampoco está unida, nadie sabe si en realidad hubo o no genocidio, muchos aseguran que los ixiles estaban del lado de la guerrilla y otros afirman que fue una política que se estaba llevando a cabo.   
En conclusión considero que si no nos ubicamos en el tiempo y espacio en que se llevaron a cabo esta masacres y no tomamos en cuenta la herencia que hemos recibido de esta sociedad racista desde su fundación, no llegaremos a comprender el porqué de estos actos cometidos por un ejército que se supone debería de proteger a los civiles (si es que se considera ya al indígena como un ciudadano guatemalteco o si se excluye) lo cual contrasta con la política anticomunista que influenciaba Estados Unidos.  
Guatemala, tiene una problemática racial con una raíz muy fuerte la cual no ha sido posible eliminar.  Es, nuevamente, una estrategia psicológica y política para mantener una oligarquía pudiente estable y una clase baja pobre y explotada que les provea de una mano de obra barata.  Es decir, que el juicio a Rios Montt es una cortina de humo ante la comunidad internacional para conservar una imagen de desarrollo y no frenar las donaciones que son enviadas.  Esta estrategia psico-política es más fuerte de lo que se estima y tardará unas cuantas décadas más, el poder erradicarla de raíz.


miércoles, 5 de junio de 2013

Guatemala: Valores éticos y morales para la inclusión de la población indígena en las estructuras partidarias del Estados: análisis de las candidaturas a diputaciones en el proceso electoral 2011


 



Por Ricardo Barreno



    Guatemala se caracterizar por su riqueza, no solo natural sino también humana; aunque ésta última, si bien es cierto puede ser comprendida como beneficiosa, no siempre lo es, pues ante la falta de una identidad guatemalteca reflejada en la ausencia de una voluntad en el quehacer político, social, económico, entre otros, la vinculación y estructuración cultural, se torna tensa y lesiva para la democracia participativa y representativa guatemalteca.  



    Pero entonces, si Guatemala se caracteriza por este dote de riqueza humana, ¿Por qué se trabaja en beneficio de la “minoría”?, o mejor dicho,  ¿Por qué se trabaja en el quehacer gubernamental excluyendo al indígena, beneficiando a la minoría? Cabe antes de responder a la interrogante anterior, hacer énfasis en que, Guatemala, siendo un país pluricultural y multilingüe, el racismo ha florecido.



    Siglo 21 (medio escrito guatemalteco) publicó que “la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos Indígenas en Guatemala (Codisra) informó que en lo que va del año se han registrado 13 casos de discriminación y racismo, por lo que es necesario impulsar políticas públicas en las diferentes entidades del Estado”.  




    Pero, ¿Que es el racismo?;  éste es un problema que surge posterior a la conquista y colonización, el cual puede devengar en fracturas o conflictos sociales. Y es que, siendo éste comprendido como “la valorización generalizada y definitiva de unas diferencias, biológicas o culturales, reales o imaginarias, en provecho de un grupo y en detrimento del otro, con el fin de justificar una agresión y un sistema de dominación”, es usado en la coyuntura guatemalteca como una medida “justificada” de opresión, en donde por ser una clase, de carácter “alto” tiene la potestad de coaccionar a un grupo de clase “inferior”.


    Entonces, ¿Que consecuencias socio-políticas genera el racismo en Guatemala? Es así imperante el abordaje de la participación indígena en las candidaturas a diputaciones en el proceso electoral 2011, específicamente en los departamentos de Chimaltenango, Quetzaltenango, Quiche y Sololá.



    En Chimaltenango, por ejemplo,  solo nueve de los 20 candidatos a diputados eran indígenas, es decir que menos del 50% fueron ocupadas por éstos; en Quezaltenango en donde el 54% de los habitantes son indígenas, hubo 10 candidaturas indígenas de las 14 pertenecientes a este sector; en Quiche también se marca una desproporción, que vale la pena mencionar pues es sumamente marcada, ya que, de 31 candidatos, únicamente 10 eran indígenas; finalmente, en Sololá fueron electos 5 candidatos indígenas entre diez candidatos. Cabe aclarar que,  si bien es cierto que pudiera considerarse una proporción equilibrada en cuanto a los curules en este último, debe de tomarse en cuenta que en este departamento, la población indígena representa el 96.4%.

 

    Es así que, considerando que la mayor proporción de los curules son ocupados por candidatos no indígenas, la coyuntura nacional se ve desproporcionada en cuanto a su representatividad y dirección gubernamental y estatal.



    Es entonces que, como se tuvo a bien decir anteriormente: el racismo surge en el proceso de la conquista y la colonización; este sigue siendo un problema actual y que aun no es llevado a una trasformación en búsqueda de un “desarrollo cultural de nación” ¿Cómo entonces lograr la construcción de una cultura de paz en Guatemala?



    Éste es un reto de gran imponencia, si por ejemplo, Miguel Ángel Asturias, Federico Mora y Carlos Samayoa Chinchilla, creían que debido a la incapacidad del indio de “mejorar”, o mejor dicho, de “evolucionar” se debía de llevar a cabo una eugenesia cultural en Guatemala, es decir, una mejora e higiene de esta; a través de la vinculación sexual entre, por ejemplo, un indio y un español.



    Resulta entonces, a manera de conclusión, hacer énfasis en la “crisis de valores”, tales como la tolerancia, respeto, equidad, supremacía de la persona humana, entre otros, que devenga, en su mayoría, en un accionar racista en contra de quienes son “diferentes”. Esto, como se ha hecho mención en apartados anteriores, (de)genera una transformación en las estructuras estatales y por ende, en su accionar y persecución de fines y servicios hacia la población guatemalteca.




Guatemala: ESTADO DE SITIO EN JALAPA Y SANTA ROSA: RETROCESO EN LA CONSTRUCCION DE LA DEMOCRACIA Y LA PAZ EN GUATEMALA








Por Arlen de León

En el afán de que la ciencia social no carezca de sustento, las diferentes vertientes teóricas han hecho a un lado la subjetividad, desestimando el factor psicológico.




En este ensayo se pretende comprender el estado de sitio más allá del aspecto meramente sociopolítico que se reducen a la limitación de garantías, y el aumento del poder de las fuerzas armadas. Este ejercicio intenta  ponerse en el lugar de la población afectada, y explicar cómo ellas y ellos comprendieron este estado, cuáles son sus percepciones. Dado  la premura  de la entrega, el ensayo se basa en los testimonios recogidos en el Informe Preliminar de la Delegación de Verificación de la Situación de los Derechos Humanos en los Territorios de Jalapa y Santa Rosa bajo Estado de Sitio, en noticias en los medios de comunicación en sus sitios electrónicos,  y en redes de comunicación alternativa. Por lo que, la información lleva ya un filtro anterior, las opiniones acá plasmadas son aproximaciones.


 


·         Que es un Estado de Sitio

o    Derecho guatemalteco

El Estado de sitio en Guatemala está basado en la Ley de Orden Público aprobada anteriormente a la actual Constitución de la república que establece en el Artículo 18 que

“en el estado de sitio son aplicables todas las medidas establecidas para los estados de prevención y alarma, pudiendo además la autoridad militar: 1) Intervenir o disolver sin necesidad de prevención o apercibimiento, cualquier organización, entidad, asociación o agrupación, tenga o no personalidad jurídica. 2) Ordenar sin necesidad de mandamiento judicial o apremio, la detención o confinamiento: a) de toda persona sospechosa de conspirar contra el gobierno constituido, de alterar el orden público o de ejecutar o propiciar acciones tendientes a ello; y b) de toda persona que pertenezca o haya pertenecido a las organizaciones o grupos a que se refiere el párrafo segundo del artículo 64 de la Constitución; 3) Repeler o reprimir por los medios preventivos, defensivos u ofensivos que fueren adecuados a las circunstancias, cualquier acción, individual o colectiva, que fuere contraria a las disposiciones, acuerdos u ordenanzas dictadas para el restablecimiento de la normalidad”.


 


El Estado de Sitio es un estado de emergencia extremo y se declara en casos de graves alteraciones de la paz o de la seguridad pública, como un enfrentamiento armado interno desbordado o una guerra civil. Equivale a un estado de guerra, pero sin que exista una agresión armada desde fuera de las fronteras, desde el extranjero. Por tanto, supone la movilización de las fuerzas armadas y no sólo las fuerzas policiales, sino también el Ejército  para efectos represivos, así como la restricción de los derechos fundamentales de los habitantes. La Ley de Orden Público establece una serie de Estados para los territorios de acuerdo a las problemáticas y conflictos sociales o ambientales presentados, siendo el orden lógico: de Prevención, de Alarma, de Calamidad Pública, de Sitio y de Guerra. Es decir, que ante una situación como la presentada en Santa Rosa y Jalapa el Estado de Sitio sobrepasó el propio procedimiento lógico, además de parecer exagerada.


 


·         Acto per ser

El uso de esta ley que parece ser ya obsoleta, y anterior al derecho vigente a nuestra Constitución, ha servido en los últimos años tanto en el gobierno de Álvaro Colom, de tinte socialdemócrata, como en el actual gobierno de Otto Pérez, de derecha conservadora, para reprimir a las organizaciones comunitarias y sociales en los departamentos. Álvaro Colom declaró Estado de Prevención en Cobán, Alta Verapaz el 7 de mayo de 2008 aduciendo la ingobernabilidad en esos territorios por la influencia del narcotráfico, específicamente del Cartel de Los Zetas. El año pasado, el 5 de febrero, el actual presidente decretó estado de Sitio en Barillas, Huehuetenango por las manifestaciones de las y los pobladores en rechazo a la hidroeléctrica.


 


El día internacional de Trabajo, el primero de mayo de este año, el presidente Otto Pérez Molina decretó Estado de Sitio en cuatro municipios de Jalapa y Santa Rosa, primero aduciendo que era por los enfrentamientos entre las y los pobladores en rechazo a la minería y fuerzas de seguridad de la mina.   Al ratificar el gobierno es estado de Sitio los argumentos se modificaron ya que  según Mauricio López Bonilla , como la fiscal general, Claudia Paz y Paz, esta medida obedecía al robo de explosivos en noviembre de 2012 y al despojo de las armas de reglamento a los policías tomados como rehenes el pasado 30 de abril. “No es por nexos con el narcotráfico como se dijo la semana pasada”, subrayó López Bonilla. Tanto el Ministro de Gobernación como la Fiscal General, dijeron que no había evidencias de vínculo con el narcotráfico, no obstante que se había señalado a los dirigentes del Parlamento Xinca y de la comunidad de Santa María Xalapan, de estar vinculados con los Zetas.


 


Para la implantación del estado de sitio se movilizaron por lo menos  a 3.500 soldados, y un número inferior de policías civiles.  En los operativos realizados por las fuerzas armadas se detuvieron cinco personas por portación de armas.  En el área de oriente del país, la portación de armas es casi parte de la indumentaria tradicional, casi todos los hombres portan pistolas y machetes como parte también de una reafirmación de su sexualidad, y género. Por lo que esto no significa que todos los hombres pertenezcan al crimen organizado, o a una banda delictiva, pues es una cuestión de identidad, y no es un argumento válido para apresar a alguien. La estigmatización y el prejuicio en este caso se notaron con las detenciones, por nombrar un ejemplo.

·         Impacto en la población afectada

o    Psicológicos

Según el Informe Preliminar de la Delegación de Verificación de la Situación de los Derechos Humanos en los Territorios de Jalapa y Santa Rosa bajo Estado de Sitio, demuestra cómo la población se ve afectada no sólo en la cuestión material, sino también en aspectos psicológicos. En nuestro país, tiene un objetivo muy claro, dada la reciente historia del Conflicto Armado Interno. Las heridas, y los recuerdos de esta época de dolor continúan presentes. El estado de Sitio pretende retrotraer  a la población afectada a esta época, para que recuerden el estado de terror y zozobra que se vivía en ese entonces. En un contexto también donde se tienen presentes las imágenes, y las consecuencias de ser considerado enemigo interno, ya que el juicio contra Ríos Montt y Rodríguez Sánchez ha puesto en la opinión pública todos esos actos deshumanos que vivió la población civil afectada.



 

Al no poder salir de casa, al ver su casa cateada de manera violenta por una decena de uniformados, al ver que sus hijos/as que no pueden ir a la escuela, y que en los medios de comunicación se les acusa de narcotraficantes  y delincuentes, es obvio que la población se vea afectada, y no sólo en sus condiciones económicas, sino especialmente en su psique, al ser acusados ante la opinión pública nacional e internacional, sin posibilidad de refutar las acusaciones.  Aunado a los abusos de las fuerzas armadas, que de por sí, siempre han sido detentoras de un poder desmedido, del cual, gozan demostrar y abusar, doblegando a todo aquel/lla que oponga resistencia.


 


El Estado de sitio  causa incertidumbre sobre el futuro, sobre lo que se puede o no puede hacer, sobre en quién confiar, a quién acudir en caso de abuso de autoridad, lo que provoca un mayor  temor  que puede convertirse en una  psicosis de terror. Por esta misma razón, el estado de sitio también tiene como uno de sus objetivos evitar movilizaciones  futuras, retomando las lógicas de represión durante la colonial, que se castigaba con rudeza a los “indios” que participaban en un motín, haciendo del castigo lo más brutal, y público posible, para que el resto de la comunidad lo viera, y nadie se atreviera a hacerlo en el futuro.


 


Según el Informe Preliminar mencionado, la población se sintió ultrajada, humillada, y abusada en sus derechos humanos. La dignidad de las mujeres fue denigrada al ser expuestas ante las fuerzas armadas sus intimidades, y al ser revisadas por hombres, lo que implica la imposición de género, y una violación a la misma legislación positiva, a la cual, no se puede acudir porque el Estado de Sitio no lo permite.


 


El ministro de Gobernación,  Mauricio López Bonilla, señaló que esas acciones “no son obra de comunitarios, gente sencilla que se opone al proyecto minero, sino de grupos que tienen conocimiento de cómo llevar las cosas a extremos”, en alusión a una presunta connivencia entre algunos dirigentes campesinos y grupos de narcotraficantes, que campan a sus anchas por las regiones fronterizas. Ahora, el enemigo interno es llamado terrorista, lo que implica no sólo una criminalización a las organizaciones comunitarias, sino una denigración a la dignidad de las personas.


 


o    Políticos

El estado de sitio de por sí es una limitación a una serie de garantías constitucionales, que vetan algunas libertades como la de organización, de movilización, entre otras. En las sociedades democráticas la declaración de un estado de sitio es una limitación a la misma, es un retroceso. Se viola uno de los valores y principios fundamentales de la democracia “liberal” tan preciado como lo es la libertad.

Al tener potestad de arrestar a la población sin orden de juez se pueden cometer una serie de arbitrariedades, dejando de lado la justicia, para acudir a un exceso del uso de poder, y del abuso de autoridad.


 


La cultura política autoritaria de nuestra clase política es demostrada en actos como este, en el cual, se acude al uso de la fuerza, en vez del diálogo,  y la construcción de soluciones en conjunto. Pero el ethos de la clase política guatemalteca es siempre tomar partido del capital, aun cuando los beneficios económicos no sean para ellos. El estado de sitio, es una medida, para proteger los intereses de este meganegocio transnacional, para socavar la organización comunitaria, y desprestigiar ante la opinión pública nacional e internacional estas legítimas demandas de defensa del territorio y la vida. Con la imposición del estado de sitio y de la minera se viola la libre determinación de los pueblos.  





 

·         Percepciones de la población

o    Local

Según algunos testimonios recogidos en el Informe antes mencionado, la población afectada dijo sentirse humillada por las actitudes de las fuerzas de seguridad, y los discursos del presidente, y otras autoridades nacionales. Contrarrestan lo que dicen las autoridades estatales con su realidad:


 


““A nosotros nos tratan de narcotraficantes (...) pero ¿cuándo han visto narcotraficantes con piso de tierra?” Mujer en la comunidad “La Laguneta”, Santa María Xalapán”.


 


Además el abuso de autoridad imperó:


 


“”A mi familia le robaron aproximadamente Q6000.00, llamaron a una enfermera que vive cerca de la casa como testigo del cateo, pero no le permitieron el ingreso a la casa, la dejaron afuera” Testimonio de Mujer en comunidad “La Fuente”, Santa María Xalapán””


 


Las mujeres se sintieron acosadas, y denigradas en su dignidad por la forma de intervención de las fuerzas militares y policiales:


 


““Lo tiraron todo al piso hasta la ropa interior de mis nueras y la mía, sacaron todo de los cuatro roperos que teníamos y sentí mucha vergüenza.” Testimonio de mujer de la comunidad “La Fuente” Santa María Xalapan””


 


La población considera que las medidas fueron excesivas, y que son el resultado de la criminalización de la protesta social; además las empresas privadas de seguridad de la mina continúan amedrentando a los líderes del Parlamento Xinca.


 


o    Urbano-ciudad

De acuerdo al seguimiento de medios electrónicos que llevó a cabo el Programa de Opinión Pública de la Universidad Rafael Landívar,  el 60.94% de la muestra tenía una posición en contra del Estado de Sitio, el 36.26% se posicionó a favor, y el 2.78% neutro.

Las opiniones en contra se inclinaban por los temores a los daños colaterales del proceso de remilitarización, y que el estado de sitio demostraba la postura del Gobierno por apoyar y proteger a la Minera, que lo veían como una venta del país a empresas transnacionales.

Los argumentos a favor eran que la población de estas comunidades son terroristas o “pseudo guerrilleros”, y que cometen actos delictivos y violentos.  La postura neutra planteaba una salida a través del diálogo.


 


Fue tal el impacto de esta medida, que el Congreso no entró nunca en sesión para conocer  el Estado de Sitio, y evaluar su ratificación, pues las implicaciones políticas y electorales eran riesgosas para su futuro. Por lo que, el Presidente tuvo que deponer el Estado de Sitio por un Estado de Emergencia, que implica una falta de apoyo de parte de su mismo partido político, y de sus aliados.


 


·         Conclusiones

En este caso, los efectos pueden transitar desde el temor hasta una psicosis del terror, que puede provocar desde una actitud de dominado, y de sumisión hacia las autoridades. O la posibilidad de una mayor resistencia y  organización no sólo en defensa de su territorio en rechazo a la minería, sino también del mismo aparato estatal y autoridades. Es de anotar que la comunidad Xinca tiene una organicidad histórica denominada el Parlamento Xinca, por lo que, sus máximas autoridades son ajenas a los procesos electorales de la democracia liberal.


 


Acciones como la expuesta en este ensayo lastiman el proceso democrático en Guatemala, y la posibilidad de construir una verdadera paz, ya que,  ambos procesos van de la mano, y deben caminar juntos también con la justicia. La democracia no solo es el ámbito de lo político, también es social, y cultural, que debe fomentarse desde las instituciones del Estado, pero debe de haber una coherencia entre el discurso y la práctica. No es posible, que en la actualidad pensar diferente sea catalogado un delito, y sea castigado.  



 

Bibliografía

·         Programa de Opinión Pública    . “El Estado de sitio en la opinión pública” 03 al 08 de mayo de 2013. Universidad Rafael Landívar. Guatemala: 2013.   


 


·         Informe Preliminar de la Delegación de Verificación de la Situación de los Derechos Humanos en los Territorios de Jalapa y Santa Rosa bajo Estado de Sitio


 


·         Ley de Orden Público. (En red) Disponible: http://www.gtcit.com/publicaciond.php?PublicacionId=55438&lang=es Última fecha de consulta: 21 de mayo de 2013


 


·         “Estado de Sitio en una zona minera de Guatemala” Diario El País. Internacional. 8 de mayo de 2013 (En red) Disponible:  http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/08/actualidad/1367968936_320919.html

 

lunes, 3 de junio de 2013

EL SALVADOR: ¿Por qué luchar contra la implementación del FONAT?

  
Por Marcial Rivera
Hace un mes aproximadamente se implementó el Fondo Nacional de Atención a las Víctimas de Accidentes de Tránsito (FONAT). Desde este espacio previmos las consecuencias que la implementación de este impuesto y seguro estatal traería en distintos escenarios. Las primeras consecuencias son ya visibles en el escenario nacional; en materia de turismo, la entrada de turistas de los países vecinos ha comenzado a mermar, sin dejar de mencionar que muchos hostales, hoteles y restaurantes pequeños, en sitios turísticos de interés, se sostienen por el turismo y emplean entre 10 y 15 personas. Por otro lado, algunas gremiales de transportistas amenazaron en su momento con llevar a cabo acciones de hecho, porque esto les afecta directamente.
El principal problema, en el caso del transporte de carga, es que además de pagar seguros de responsabilidad civil con cobertura centroamericana, ahora deberán pagar este nuevo impuesto-seguro; y en un esquema de libre mercado, estas gremiales pueden perfectamente optar por usar el territorio Hondureño como una alternativa, para en ese sentido no tener que entrar a El Salvador y evitar este pago. Sin dejar de mencionar que muchos microempresarios y pequeños productores se verán indirectamente afectados por esta medida.
Además de esto, debe mencionarse que finalmente la medida de implementar este nuevo cobro incrementará los costos de producción y de logística de las gremiales de transporte, y en consecuencia este costo será trasladado a la clase trabajadora, que es quien consume los distintos productos que pasan por territorio Salvadoreño, y al final será un ápice más para el aumento del costo de vida. Esto solo evidencia, sin hacer un análisis económico, tributario, o financiero riguroso, que la estrategia implementada por el gobierno del FMLN, únicamente afectará a la clase trabajadora, de forma directa e indirecta.
Las primeras medidas de hecho ya se dieron. En días recientes un grupo de transportistas Guatemaltecos, protestó en las cercanías de la frontera con El Salvador, debido a este nuevo cobro.
Por otro lado, la necesidad de mayores niveles de recaudación tributaria por parte del gobierno, han hecho -tanto con el FONAT, como con otro tipo de medidas- que la clase media, y la clase trabajadora sean las mayores afectadas y las que al final de cuentas tengan que pagar las consecuencias de la falta de voluntad política por parte del gobierno central de impulsar una reforma tributaria integral, en la que las clases poderosas que detentan el poder fáctico en El Salvador, sean quienes paguen impuestos de acuerdo a su capacidad económica. Sin embargo, las políticas continuistas de los gobiernos de derecha han sido las mismas en el gobierno actual: no tocar los intereses económicos de las clases dominantes, ni con mayores impuestos, ni con otro tipo de medidas que no solo beneficien al Estado con mayores niveles de recaudación tributaria y en consecuencia con la mejora de las condiciones de carteras estatales como Salud, Educación y Seguridad Social; sino además que beneficien a la clase trabajadora, con condiciones justas y equitativas de trabajo.
Puede afirmarse entonces que con esta medida lo que se logra es que, por la misma necesidad de recaudación del Estado Salvadoreño, se afecta la necesaria e imperativa unidad e integración Centroamericana. El paso transfronterizo debiese ser ágil, no solo por motivaciones económicas, fiscales o de otro tipo; el paso transfronterizo debe ser ágil y sin mayores impedimentos, porque fomentar la necesaria integración entre nuestros países.
Desde el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA), consideramos que este tipo de cobros, desmedidos, poco consensuados y analizados con visiones equivocadas y cortoplacistas, tienen consecuencias negativas. Por eso exhortamos a la población afecta a llevar a cabo las movilizaciones necesarias para frenar este nuevo cobro; las acciones de hecho deben ser implementadas en ánimo de manifestar el descontento generalizado en contra de estas acciones que frenan y obstaculizan la integración centroamericana, pero que además afectan en demasía a la clase trabajadora y merman su capacidad adquisitiva. El financiamiento del Estado debe realizarse mediante una reforma tributaria integral que cargue sobre las clases poderosas la mayor parte de los impuestos ¡Que la crisis la paguen los ricos!