jueves, 1 de diciembre de 2011

El Internet y sus mitos

El Internet y sus mitos






Marcelo Colussi


mmcolussi@gmail.com






Un cuchillo puede servir para cortar la comida…., o para apuñalar a alguien. Del mismo modo, la energía nuclear puede servir para alumbrar toda una ciudad, o para hacerla volar por el aire. Conclusión: la tecnología en sí misma, permítasenos apelar a este maniqueísmo un tanto reduccionista, no es ni “buena” ni “mala”. El aprovechamiento de los avances técnicos está en función del proyecto humano en que se despliegan. Los instrumentos que el ser humano va creando, desde la primera piedra afilada del Homo Habilis hasta la más sofisticada estación espacial actual, son herramientas que ayudan a la vida. Las herramientas no tienen un valor por sí mismas: son la perspectiva ética, el modelo de ser humano y de sociedad a la que sirven, quienes les da su valor.






Es importante empezar diciendo esto para aclarar un mito que se ha venido dibujando en el mundo moderno, el mundo de la industria basado en la siempre creciente revolución científico-técnica: el mito de la tecnología y del progreso sin par.






Las herramientas, los útiles que nos ayudan y hacen más cómoda la vida cotidiana –el tenedor, la presa hidroeléctrica, el calzador para ponernos un zapato o el microscopio electrónico– son pasos que nos van distanciando cada vez más de nuestra raíz animal. Pero con la aceleración fabulosa de estos últimos dos siglos que se da con la industria surgida en Europa y hoy ya globalizada ampliamente, el poder técnico pareciera independizarse obteniendo un valor intrínseco: la tecnología pasa a ser un nuevo dios ante el que nos prosternamos. En muchas ocasiones terminamos por adorar la herramienta en sí misma, independientemente de su real utilidad o de las consecuencias nocivas que pueda acarrear.






Una vez más entonces: la tecnología no es “buena” ni “mala”. Es el proyecto político-social en la que se inscribe lo que debe cuestionarse. Los motores de combustión interna, por ejemplo, facilitaron las comunicaciones de un modo espectacular, pero al mismo tiempo pasaron a ser los principales contaminantes del mundo contribuyendo a provocar la catástrofe medioambiental que vivimos destruyendo la capa de ozono. ¿Son los automóviles la “causa” de ese desastre? Obviamente no, sino el proyecto social al que sirven. Y es claro que el mismo está decidido e implementado por grandes poderes que obligan a seguir determinados criterios y no otros: ¡todo el mundo consume automóviles alimentados con gasolina hasta que se termine la última gota de petróleo que hay en el subsuelo! ¿Se consultó a alguien, a los ciudadanos comunes, si estábamos de acuerdo con eso? El mito tecnológico alimenta generosamente esas construcciones culturales borrando la reflexión crítica al respecto: “tener auto da estatus…, y si es una Ferrari, ¡mejor!”






Los mitos tienen esa función: dan explicaciones convincentes del mundo, eximen de seguir interrogándonos porque “resuelven” el origen de todas las cosas.






En la sociedad planetaria actual, marcada por la gran industria que transformó radicalmente la vida en estos últimos 200 años, hoy por hoy el desarrollo técnico ha llevado a entronizar la acumulación y procesamiento de información como el bien más importante. Tanto, que se puede hablar de una “sociedad de la información”. En esta nueva “aldea global”, las tecnologías de punta ligadas a las comunicaciones marcan el ritmo: sociedad digital, sociedad basada en la inteligencia artificial y en la virtualidad, donde quien no puede seguir ese ritmo –y de hecho, es la gran mayoría planetaria– queda en una situación de desventaja comparativa cada vez mayor con quien sí lo impone. De más está decir que son unos pocos centros de poder mundial los que detentan esas tecnologías. Las diferencias, por tanto, se aumentan exponencialmente.






Las sociedades agrarias que por milenios se desarrollaron en los distintos puntos del planeta, con diferencias sin dudas, tenían no obstante una cierta paridad entre sí. Hoy día, estas tecnologías hiper desarrolladas que combinan ámbitos diversos como la navegación aeroespacial, la inteligencia artificial y la búsqueda de nuevos materiales, han creado brechas (abismos mejor dicho) tan enormes que el mundo que se perfila para más adelante nos presenta en realidad la perspectiva de dos mundos: quienes siguen con el arado de bueyes… y quienes están en la ampulosamente llamada “post modernidad”.






“La tecnología de la información y las comunicaciones entraña innovaciones en microelectrónica, computación (equipo y programas informáticos), telecomunicaciones y óptica electrónica (microprocesadores, semiconductores, fibra óptica). Esas innovaciones hacen posible procesar y almacenar enormes cantidades de información así como distribuir con celeridad la información a través de las redes de comunicación. La ley de Moore predice que la capacidad de computación se duplicará cada período de 18 a 24 meses gracias a la rápida evolución de la tecnología de microprocesadores. La ley de Gilder augura que cada seis meses se duplicará la capacidad de las comunicaciones, una explosión en la amplitud de banda, debido a los avances de la tecnología de redes de fibra óptica”, alertaba Naciones Unidas en su Informe de Desarrollo Humano algunos años atrás.






Es allí donde entran a tallar los mitos: “La tecnología es como la educación: permite a las personas salir de la pobreza”, dice el referido Informe. Sí y no. Las nuevas herramientas sirven, por supuesto; pero no resuelven la vida. Si hay pobreza –¡y por cierto la hay, y mucha!– ello responde a estructuras de base asentadas en la explotación de unos por otros. Allí hay una cuestión de ejercicio de poder, conflictos de clase, dominación. Ninguna herramienta, por más sofisticada que sea, puede cambiar esas relaciones.






La tecnología ayuda a hacer el mundo más cómodo. Pero también puede transformarlo en un infierno. No hay dudas que para quienes están leyendo este texto en la pantalla de su computadora, habiéndolo descargado de internet, la tecnología digital es un paso adelante fabuloso. No dirán lo mismo los pobladores de República Democrática del Congo, que viven en situación de pobreza extrema y en guerra casi perpetua por ser el principal productor mundial de coltán, el material con el que se elaboran los microchips gracias a los cuales funcionan las computadoras y los satélites geoestacionarios que permiten estos prodigios técnicos, como estar leyendo esto ahora.






Apurémonos a aclarar que este escrito no pretende ser, como en los tiempos de la revolución industrial en Inglaterra, un llamado a destruir las nuevas máquinas “endemoniadas”. Bienvenidas las nuevas tecnologías, sin dudas. Pero no dejemos de ser críticos. Internet es un adelanto tecnológico espectacular, de eso no cabe la menor duda. Pero estemos alertas con los mitos que se van tejiendo al respecto.






“Internet ha cambiado el mundo”, “la historia está cambiando gracias al internet”, “la vida antes y después del internet”..... Frases así se escuchan a diario, se han hecho comunes, populares. Pero justamente por tan omnipresentes merecen ser, como mínimo, puestas en entredicho.






No hay dudas que algunos desarrollos técnicos tienen una importancia mayor que otros en la historia humana. La agricultura, la rueda, los metales, la máquina de vapor –por poner algunos ejemplos– definitivamente han dejado marcas indubitables, más que otros. En la era de la revolución científico-técnica que vive el mundo desde hace doscientos años, ciertas invenciones, ciertos campos de descubrimiento posibilitaron saltos cualitativos de profundidades inéditas. Las comunicaciones, quizá más que ninguna, se inscriben en ese ámbito. Hoy, de hecho, ellas representan una de las áreas más dinámicas del quehacer humano, en todo sentido: por la celeridad con que crecen, por su calidad siempre en aumento, por las transformaciones socio-culturales a que dan lugar, por las fortunas que contribuyen a amasar. Internet hace parte de todo ese paquete, pero más aún: es su estandarte, su insignia. El mundo post moderno es el mundo de la red de redes, del ciberespacio.






Ahora bien: ¿en qué sentido internet ha cambiado el mundo? En este nuevo mundo digital, globalizado, hiper comunicado, por supuesto es la savia vital de la nueva economía basada en la información, en la velocidad rutilante, en la virtualidad del ciberespacio. Pero permítasenos dos observaciones.






Por un lado, el número de seres humanos con acceso a esta tecnología todavía es mínimo a escala planetaria. Mucha población mundial todavía ni siquiera dispone de energía eléctrica o de acceso a un teléfono, y el analfabetismo (no el digital, sino el de la lectoescritura) sigue siendo una dura realidad para alrededor de 1.000 millones de personas. No hay dudas que internet llegó para quedarse, pero todavía estamos muy lejos de poder decir que sea un invento disfrutado por las mayorías. Y nada hace pensar que se esté por llegar rápidamente a ese punto. “Actualmente, de las computadoras conectadas con la Internet, el 93% están en los países de más altos ingresos, donde reside sólo un 16% de la población mundial. Hay en Finlandia más computadoras conectadas a la Internet que en toda la región de América Latina y el Caribe; hay más en la ciudad de Nueva York que en todo el continente de África”, da como datos contundentes el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. El mito del cambio del mundo en función de la llegada de internet, de momento no es sino la promoción mercadológica de quienes detentan estas tecnologías, y por supuesto las comercializan. En muchos países del Tercer Mundo hay ya más teléfonos celulares que población (y quizá pronto haya tantas computadoras conectadas con internet como personas), pero de todos modos el desarrollo no llega. Salir de la pobreza es algo más que una cuestión técnica.






Pero por otro lado –quizá esto es lo más importante para analizar críticamente– los cambios que puede traer aparejados, no necesariamente son transformaciones positivas vistas en términos de especie humana. Hoy día internet es cada vez más omnipresente en innumerables facetas de la vida: sirve para la comercialización de bienes y servicios, para la banca en línea, para la búsqueda de la más variada información (académica, periodística, de solaz), para el ocio y esparcimiento (siendo los videojuegos una de las instancias que más crece en el mundo de las nuevas tecnologías digitales, esto no hay que olvidarlo –preparación en los niños de los futuros consumidores del futuro–), en la gestión pública (algunos gobiernos están incorporando el uso de redes sociales como Twitter, Facebook o Youtube cuando las autoridades dan a conocer su posición sobre acontecimientos relevantes), habiendo incluso todo un campo relacionado al sexo cibernético. Hasta incluso podríamos agregar que da la posibilidad de espacios alternativos y de denuncia como éste donde ahora aparece el presente texto. Todo esto beneficia la vida cotidiana, la hace más cómoda, más placentera incluso, facilitando el acceso a fuentes de información insospechadas algún tiempo atrás. Sin embargo, no debemos olvidar que también esto ha creado una cultura de la “información de la pantalla”: breves resúmenes audiovisuales que en tres líneas explican todo, desde una receta de cocina a la “Fenomenología del Espíritu” de Hegel, desde la noticia puntual del momento al Corán. Cultura de la inmediatez, del flash. Internet contribuye también, visto en esta lógica, al triunfo de la imagen sobre la simbolización –¿evaporación del pensamiento crítico?–






La imagen juega un papel muy importante en esta cultura cibernética. Lo visual, cada vez más, pasa a ser definitorio. La imagen es masiva e inmediata, dice todo en un golpe de vista. Eso seduce, atrapa; pero al mismo tiempo no da mayores posibilidades de reflexión. “La lectura cansa. Se prefiere el significado resumido y fulminante de la imagen sintética. Ésta fascina y seduce. Se renuncia así al vínculo lógico, a la secuencia razonada, a la reflexión que necesariamente implica el regreso a sí mismo”, se quejaba amargamente Giovanni Sartori1. No hay dudas que “pega” más una imagen atractiva que un discurso sesudo, profundo; la fascinación hace parte medular de lo humano. Seguramente por eso pudo constituirse –y seguirá ahondándose– esa cultura de lo visual no crítico. Lo cual no es condenable; lo escandaloso es la manipulación con fines de control social que se pueda hacer de ello.






Al respecto valen las palabras de Carlos Estévez: “en términos mayoritarios [los usuarios de internet] adquieren información mecánicamente, desconectada de la realidad diaria, tienden a dedicar el mínimo esfuerzo al estudio, necesario para la promoción, adoptan una actitud pasiva frente al conocimiento, tienen dificultades para manejar conceptos abstractos, no pueden establecer relaciones que articulen teoría y práctica”.2






“¡No piense, mire la pantalla!” Así podría resumirse la tendencia cultural moderna, de la que internet es principal tributario, junto con la televisión. Según una investigación de la empresa de encuestas Gallup, nada sospechosa de posiciones críticas precisamente, el 85% de lo que “sabe” un adulto urbano término medio proviene de los mensajes asimilados en la televisión. ¿Realmente sabe? La imagen atrapa, tiene un valor propio: fascina. La actual cultura cibernética, nada distinta a la televisiva, obliga a perpetuarse horas y horas ante una pantalla (de la computadora, o actualmente también de un teléfono móvil con acceso a internet, o de las tablets). Así como los insectos caen en la luz que los subyuga, así los humanos sucumbimos a las pantallas de las “máquinas vendedoras de sueños”. Esto nos lleva preguntar: ¿estamos condenados a vivir siempre con un nivel de ilusión? ¿Por qué es más fácil dejarse invadir por las imágenes atractivas que desarrollar una lectura analítica? ¿Por qué gusta destinar tanto tiempo a la “recreación” simple que nos ofrecen las pantallas? Y nadie, absolutamente nadie podría decir que en internet no se ha desarrollado ya una fabulosa cultura del copia y pega que va marcando nuestro cotidiano modo de hacer.






Una vez más, y para que no queden dudas: internet es un invento fabuloso y vale la pena aprovecharlo al máximo. Pero cuidado con los mitos que se puedan haber tejido al respecto. Las llamadas redes sociales, por ejemplo –más a-sociales que sociales, que obligan a estar en solitario ante la pantalla una buena parte del día– pueden contribuir a juntar gente, a establecer contactos. O también, enmascaradas en la ilusión de estar unidos –teniendo centenares de “amigos” en el perfil– pueden obligar a la soledad de la lectura en la pantalla. De todos modos es una falacia pensar que el espacio virtual reemplaza a lo humano de carne y hueso.






¿Reemplazará el sexo cibernético al otro? ¿Podrá haber revoluciones sociales hechas desde las pantallas? El debate está abierto.

martes, 22 de noviembre de 2011

Manifestación del 99% Encachimbado y Indignado en El Salvador


La globalización capitalista ha obligado a los gobiernos de todo el mundo a  dar prioridad a los intereses económicos de 1% más rico de la población mundial sobre las necesidades básicas como educación, salud y empleo para el otro 99% de la humanidad. Frente a un proceso democrático corrupto, una fuerte desigualdad social y una crisis ecológica que amenaza la vida misma, el 99% se ha levantado contra esta injusticia en más de 1.500 ciudades de todo el mundo, a través del movimiento Okupa en los Estados Unidos y el movimiento de Indignados en Europa y por medio de una gran cantidad de alternativas locales y nacionales en América Latina y en todo el mundo.
 
Esta red informal de resistencia global se caracteriza por ser abierto, horizontal y democrático, un modelo de organización para un nuevo sistema global basado en la dignidad humana y los derechos de la Madre Tierra, no en la avaricia y las ganancias.

En este Día de Acción de Gracias nos unimos a este movimiento de resistencia global y nos reunimos frente a la embajada de EE.UU. para protestar la sumisión del gobierno de EE.UU. a los intereses del 1% mundial que afecta negativamente a las personas en todo el mundo. En especial, exigimos el fin de las siguientes políticas transnacionales en Centroamérica:

·         El modelo de libre comercio que destruye economías locales, victimiza a los trabajadores y los pobres, y protege los intereses corporativos por sobre la soberanía nacional. Por ejemplo, en El Salvador, Pacific Rim, una empresa minera canadiense, está utilizando un tribunal del Banco Mundial para demandar al gobierno salvadoreño solo por haber defendido su propio medio ambiente y comunidades.
·          Militarización regional que criminaliza la protesta social, permite  la intervención del gobierno de los EE.UU. y facilita la violenta represión de las actividades que atenten contra los intereses del capital global, ejemplificada por la colusión entre los EE.UU. y las fuerzas político-militares de Honduras en el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya en 2009. Desde este golpe de estado, los agricultores, mujeres, jóvenes, la gente gay y activistas han sido víctimas de represión y violaciones de derechos humanos por parte del gobierno.
·          Destrucción Ambiental y Cambio Climático que ha sido en gran parte causada por las emisiones de gases de efecto invernadero de los EE.UU. y otros países altamente industrializados. América Central ha sufrido recientemente la depresión tropical 12 E, cuya devastadora intensidad es ampliamente considerado como una consecuencia del cambio climático. En El Salvador, causó 34 muertes, la evacuación de 50.000 personas y pérdidas en la infraestructura y la agricultura que se estima en 850 millones de dólares. Mientras tanto los EE.UU.  sigue bloqueando la acción nacional e internacional necesaria para reducir el calentamiento global.

Estamos juntos hoy, ciudadan@s de las Américas y más allá, unidos con este movimiento global para promover alternativas a este sistema inherentemente viciado, como la economía solidaria, comercio justo, soberanía alimentaria, un sistema justo de impuestos, y la democracia participativa: un sistema mundial que valora mas  a las personas y el medio ambiente que a la acumulación de riqueza.

Venimos  hoy para liberar nuestros gobiernos y nuestro planeta de la ocupación corporativa y recuperarlos por el pueblo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

GUATEMALA.- ¿Para quienes será la Reforma Fiscal?

Por Marcial Rivera


Recientemente, y durante la coyuntura electoral, se trajo a la palestra un tema que debe abordarse con la seriedad del caso: La Reforma Fiscal. La Cámara de Comercio de Guatemala dio a conocer la propuesta sobre el tema por parte de los empresarios. La propuesta fue entregada a los otrora ex candidatos a la presidencia de la República; cuyo conocimiento también atañe al candidato ganador el General Otto Pérez Molina.
Guatemala posee uno de los niveles de recaudación tributaria más bajos de la región, por el orden  del 10%; esto en parte a los vacíos legales que existen en materia de legislación tributaria, a un sistema de tributación por demás injusto y a la evasión y elusión de impuestos, que anualmente evita que millones de quetzales puedan entrar a las arcas del Estado. Diversos, sectores económicos sostienen que la economía Guatemalteca mejorará en la medida en que se genere empleo por medio del estímulo a la inversión nacional e internacional; en otros términos: crear verdaderos paraísos fiscales.
Gravar a la Economía Informal
Según La Hora en su edición del 17/10/2011: “Diversos estudios realizados por universidades, sindicatos, organizaciones sociales también han llevado a cabo talleres de discusión y análisis que coinciden en reformar áreas de tributación directa, indirecta, gasto público, descentralización tributaria, transparencia, eficacia y eficiencia del gasto público y el control de rendición de cuentas referente al uso de fideicomisos, ejecución del gasto público a través de las ONG y organismos internacionales”.
La propuesta de la Cámara de Comercio, consiste en diferentes cosas: Simplificar el Impuesto Sobre la Renta, y hacerlo menos gravoso, aprobar la ley anti-evasión 2, eliminar el secreto bancario, entre otros. La posición del empresariado es que frente a la crisis económica que se vive en la actualidad, no es viable aumentar impuestos, pues esto alejaría la inversión. Por otro lado, plantean que antes de hablar de una reforma tributaria, es necesario hablar de la transparencia en la ejecución del gasto público. Es decir, que el estado debe rendir cuentas, respecto a cómo se ejecutan los impuestos recaudados, con miras a evitar la corrupción.
¿Cuáles son las debilidades de dicha propuesta?
En principio, la propuesta se ve razonable, pero hay que traer a colación algunas ideas que permitirán comprender por qué no es viable gravar a la economía informal. En principio, la mayor generación de empleos proviene de la economía informal, o de los pequeños negocios, es decir que no son las grandes corporaciones aglutinadas en las gremiales empresariales quienes generan más empleo, y por tanto aportan al PIB. En segundo lugar, los ingresos de los negocios informales, no son lo suficientemente grandes como para tener la capacidad económica de tributar al estado, en base a sus ingresos, esto los pondría en serios aprietos.
¿Cuál debería ser entonces la reforma a aplicarse?
Al hablar de una reforma tributaria, debe avocarse a la lógica, quienes más tienen más deben pagar; el actual sistema de tributación regresivo es injusto en la medida en que actualmente quienes tienen menos pagan más, y la mayoría de impuestos que llegan a las arcas del Estado, no provienen precisamente de las grandes corporaciones, sino provienen de las capas bajas y medias de la población, quienes deben pagar el Impuesto al Valor Agregado, IVA. Durante la última cumbre regional sobre seguridad, realizado en la Ciudad de Guatemala, se trajo a la palestra la idea de un impuesto al patrimonio, idea que ha sido rechazada por el empresariado. Este impuesto, serviría para financiar los programas de seguridad que se pretenden impulsar, pues las diferentes gremiales empresariales, se han pronunciado sobre lo oneroso que resulta para sus iniciativas gastar hasta un 22% en costos de operación solo en el rubro de seguridad privada.
Un impuesto al patrimonio, según las gremiales empresariales, solo gravaría los precios de los productos, pues este impuesto sería trasladado al consumidor final, y por tanto toda la ciudadanía terminaría pagando este impuesto. Lo curioso es que esta iniciativa surge del Gobierno Estadounidense, y es rechazada por las gremiales. No es posible, que Guatemala, sea la nación con el menor nivel de recaudación tributaria, pero que sea el mayor importador de vehículos de lujo; y no es posible que un litro de leche pague IVA y uno de estos vehículos no lo haga por lo establecido en los TLCS. Figúrese usted.
Por esto, el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA), exhorta a la ciudadanía a estar atenta a los proyectos de reforma tributaria, que únicamente busca beneficiar al empresariado en detrimento de la ciudadanía, y que bajo el pretexto de la crisis económica, persigue enriquecerse a costa del sector de la economía informal, y de las clases desposeídas de Guatemala.

CUBA: MATRUCHA

Escrito por Cremata el director La Colmenita
Martucha 
Te juro que trataré de responderte mañana lo que me pides, pero antes tengo que ponerlos al día...Házle esto extensivo al Yoqui, Dana, Indi, Lida, Chuli, Alejandro, Lily y todos los colmeneros por allá...  
De la visita a E.U. les cuento que fue lo más grande que a mi me ha pasado en la vida, y estoy seguro que a La Colmenita también...Visitar Washington y conocer los Memoriales de Lincoln y Washington, el lugar donde Luther King dijo: "I have a dream", los Museos extraordinarios que aparecen en la saga de "Una noche en el Museo" (de Ciencias Naturales y del Aire y del Espacio), la Casa Blanca, el Estado Mayor de la CIA en Virginia, el Pentágono....en fin, pero sobre todo poder entrar al Capitolio y al Congreso de los E.U., reunirnos dentro con dos congresistas amigas como Bárbara Lee y Laura Richardson, estar casi media hora a dos metros de la Loba Feroz en la sala de Lobby del Congreso y observar su chusmería y forma escandalosa de hablar, y luego ver la mueca en el rostro cuando transformó su cara risueña en otra patética al ver nuestros pullovers de La Colmenita...Actuar con un teatro repleto en la famosa Escuela de Artes "Duke Ellington", en una Escuela de Maryland y en la mismísima American University (donde días antes se había presentado Carlos Varela), y en todas partes haber tenido el éxito más rotundo...Luego ver New York y pasear por Times Square y por Broadway, y pasar en un Ferry frente a la Estatua de la Libertad, y visitar la Grand Central de Trenes, donde se filmó "Madagascar" y el Central Park donde está la única estatua ecuestre (impresionante) de Martí y el Strawberry Fields, donde Yoko hizo el millonario sitio a John, frente al edificio "Dakota" donde lo mataron... y ver el Ground Zero (donde estaban las Gemelas) y actuar en Brooklin, en el Bronx, en Harlem, dos veces en Manhattan, siempre a teatros repletos donde la gente gritaba: "¡Viva Cuba!" y "¡Libertad para los Cinco!", poner a bailar endemoniadamente a más de 500 funcionarios y personal diplomático en la Sede de las Naciones Unidas!!!, y escuchar a nuestro Embajador Nuñez Mosquera decirnos que estaba presente un Senador Estadual - Bill Perkins (enviado indudablemente por Hillary Clinton) de quien teníamos confidencias de Bruno, nuestro Canciller, que había tratado de presionar a UNICEF, y que al Senador (que nunca se había manifestado sobre Cuba), en un momento se le salió un lagrimón, y que al final se levantó y antes de retirarse, dijo lo increíble: "Después de haber visto esto, díganme qué puedo hacer por Cuba y por los Cinco?"...Eso todavía nadie lo puede creer, que haya dicho eso - ese tipo (y lo que vió fue Cucarachita, aseres!, claro con el video de Danny Glover al final...), y luego ver la 20 votación de la ONU contra el Bloqueo, a unos metros del escaño de Cuba y conversar casi una hora, decenas de anécdotas simpatiquísimas, con Bruno, sobre anteriores votaciones, y retratarnos (¡Gracias a Bruno!) en el Podium famoso donde estuvieron Fidel y el Che...y luego reencontrarnos con San Francisco y sus calles empinadas y sus tranvías y su gente buena, y Richmond (la de "Coach Carter" - ¡No se pierdan esa película!!!) y Oakland (ya estas - con Reconocimientos y Ordenes que nos entregaban de ciudades y Condados) y un teatro lujosísimo  muy cerquita de la prisión de Alcatraz y del Golden Gate Bridge...Todo fue de campeonato, y siempre rodeados de gente buenísima, y en una guagua amarilla como en Cuba - donde íbamos cantando la Vieja y la Nueva Trova, y qué deciros de las conversaciones telefónicas con los Cinco, la risa escandalosa y muy contagiosa de Ramón, la humildad de Fernando, la sensibilidad y educación de Tony, la jodedera de René y sobre todo ¡¡¡Las 8 llamadas de Gerardo!!! (estoy escribiendo un artículo para Granma sobre esas 8 llamadas, que luego les mandaré)...pero bueno, eso no tiene comparación con el último día en Miami, donde los niños estuvieron toda la mañana y gran parte de la tarde con sus familiares (que muchos no los conocían o no los habían visto en mucho) y luego la mejor Sorpresa de toda la Gira, nos fuimos para casa de un amigo en Miami, allí hicimos el círculo de energía en el Jardín, y de pronto mágicamente entró un tipo muy alto al círculo con un pullover de La Colmenita, gritando: "¡Abracadabra!" (¡que parecía que había caído del cielo!) y todo el mundo se quedó en shock, y nadie se movía, y nadie entendía, era como una aparición, como un enviado de los Dioses (a algunos les pareció que cayó de arriba), un héroe de los Comics (Batman, Superman, cualquiera de esos...)
Y quien era?... ¡¡¡René!!!
 René González Schewerert, un gigante de ojos claros, manos inmensas, 55 años y cuerpo atlético, jodedor a más no poder, sencillo, cariñoso hasta la exageración, paternal, lindo hermanos, lindo!!! (no encuentro otra definición) y de pronto al ver que nadie se movía, tuve que gritar: "¡Coño, soltemos las emociones, que somos artistas... La Pilita !!!"...y todos los niños pá' arriba de René y a comérselo a besos...Y luego el "Abracadabra" más grande que se pueda hacer en la vida, en la salita de una casa tan humilde que no tenía ni grabadora (tuvimos que ponerle la música casi al oído desde la lap top de Daniel) un "Abracadabra" - solo para exactamente 14 personas (11 amigos de la Solidaridad , y en primera fila: René Glez, Irma Schewerert y Maruchi - la hermana de Tony) y el final con René que no podía aguantar el llanto, y se para, y dice: "¡Quiero decir una cosa...Cuando me apresaron, lo más difícil para mi en esos primeros días fue cuando porteriormente apresaron a Olguita, y luego de escribirnos varias cartas, nos dejaron vernos, ella venía por el pasillo con la ropa naranja de presidiaria, muy sucia y ajada, maltratada...y yo sentí en aquel momento que nunca había tenido tantas ganas de llorar en mi vida, luego en una carta Olguita me dijo lo mismo...y yo al ver que íbamos a romper los dos en llanto, se me ocurrió gritar: "¡Mi Vida, qué lindo te queda el naranja!"... Y los dos reímos aguantando el llanto...Y luego convinimos en que ante el enemigo no se llora nunca, y nos enorgullecíamos de que no les dimos ese gusto a los guardias...Bueno, pues yo he aguantado mucho hasta ahora, y, como es junto a los amigos que realmente debemos llorar, permítanme ahora llorar con ustedes..." Y se me abrazó, queridos, muy fuerte, muy fuerte y aquel hombre gigante e invencible empezó a llorar en mi hombro como un chiquillo...Todo está filmado por Roberto Chile...No puede haber un momento más emocionante para unos aprendices de artistas cubanos...Luego desde las seis de la tarde hasta las dos de la mañana, las conversaciones más increíbles con el Héroe, donde se respondieron since las preguntas más elementales hasta las más indiscretas e inverosímiles...Y así, volvimos a Cuba...
La pregunta más recurrente en todos los niños era: "¿Tin, es normal que no me lo crea?"...