miércoles, 17 de marzo de 2010

NOTA DE PRENSA, Embajada de Cuba El Salvador

Embajada de la República de Cuba

El Salvador













NOTA DE PRENSA





La Embajada de Cuba en El Salvador tiene a bien dar a conocer que la Dra. Evangelina Barranco Hernández, reconocida personalidad de las ciencias médicas cubanas que visitará El Salvador para asistir al XI Congreso Centroamericano y del Caribe de Nefrología y a un intercambio académico con la Universidad Oriental de El Salvador, no ha asumido ningún compromiso de ofrecer consultas en el Oratorio San José, de San Miguel, y mucho menos demandar “ofrendas simbólicas”.



La Dra. Barranco conoce y respeta las regulaciones para el ejercicio de la medicina en El Salvador, reconoce a sus colegas salvadoreños y, como sus demás compatriotas profesionales de la medicina, considera el derecho a la salud como un derecho básico al que merecen acceso todos los seres humanos sin distinción ni remuneración. En correspondencia, la Dra. Barranco se desasocia de las informaciones dadas a conocer por algunos medios de comunicación salvadoreños.



La Embajada expresa a la vez su extrañeza por este anuncio en el momento que arriba a El Salvador una delegación de prestigiosos nefrólogos cubanos para presentar al mundo los resultados de investigación de un equipo salvadoreño-cubano liderado por el doctor Carlos Orantes, joven salvadoreño graduado en la primera promoción de la Escuela Latinoamericana de Medicina, que concluye su especialidad en Nefrología en Cuba, y que ha venido trabajando de forma silenciosa y sacrificada junto con otros colegas en las comunidades rurales del Bajo Lempa.







San Salvador, 16 de marzo de 2010



Calle Arturo Ambrogui No. 530, esq. a Avenida del Mirador. Colonia Escalón. San Salvador.

Telf. 25080446 Fax: 25080455. Email: embacuba@sv.embacuba.cu Internet: http://www.sv.embacuba.cu

Un mapa de las Bases Militares Estadounidenses en Panamá

Mujeres que hacen historia: Matilde Elena Lòpez


Matilde Elena López foto de archivo de la familia.

“No debe ser el amor un nudo ni el matrimonio una prisión. Ni aun a nombre del amor se justifican las cadenas”, escribía Floritchica a Groza, con esas palabras que traslucían el pensamiento de Matilde Elena López en un breve epistolario titulado “Cartas a Groza”, publicado en 1970, por la Dirección General de Cultura, del Ministerio de Educación de El Salvador.

Esa y otras frases afines no eran las más propias en boca y letra de mujeres de aquellos tiempos, tiempos en los que las mujeres apenas tenían derechos legales y permanecían enmarcadas en una cultura que las reservaba exclusiva y excluyentemente para la escena doméstica y la reproducción de los hijos y de su injusta condición. Matilde Elena López no cupo en su historia.

A Matilde Elena López se le ha conocido con un epíteto de origen académico que transformó en un epíteto histórico, humano: La Doctora. Fue, en efecto, la primera mujer salvadoreña en acreditarse un doctorado en Filosofía y Letras (Universidad Central, Ecuador 1956). Antes había sido licenciada en Humanidades por la Universidad San Carlos, de Guatemala. Que sus estudios fueran posibles en el extranjero no eran signo de poder económico, eran signos de su rebeldía beligerante contra la dictadura de Maximiliano Hernández Martínez, quien, comos a muchos más, la condenó al exilio en los años más crueles de su ejercicio dictatorial.

Así, la Doctora se dedicó a la academia y a las letras. Reconocida como una de las mejores ensayistas salvadoreñas -más allá de ser la primera mujer ensayista de alto nivel-, produjo una serie de estudios académicos sobre la cultura nacional, regional y latinoamericana. “Como ensayista, no tiene antecesoras ni sucesoras”, asegura David Escobar Galindo, y sus ensayos no lo dejan mentir.

Ella fue quien, como ella misma enunciaba, la que abrió esa puerta para las mujeres. Destacó como catedrática y educadora de muchas generaciones, ocupó cargos importantes en la Universidad Nacional, pero los cargos nunca fueron su pasión.

Pasión tuvo su lucha vehemente para conseguir la caída de dictadores. Su trinchera fue su pensamiento y su activismo, y la firme creencia de que “la vida es más grande que el destino”. No dudo que con ocasión de su fallecimiento sean muchas las voces que enlisten con más profundidad este y otros valores que constituyen su legado.

La Asamblea la nombró Hija Meritísima, cuando recibió el Premio Nacional de Cultura, cuando le dedicaron -junto a Claribel Alegría- una semana nacional de lectura, en el 2005.

Dicen que la Doctora murió ayer, jueves 11 de marzo por la noche. Es una noticia triste y señala un buen momento para recordar que somos lo que nos dejaron ser mujeres como Matilde Elena López.

martes, 16 de marzo de 2010

Errores graves en la confrontación política

Ética y Política
Errores graves en la confrontación política
José M. Tojeira




La confrontación entre el partido FMLN y el Gobierno del FMLN está empezando a producir errores gruesos. Con mayor dimensión mediática uno y entre bambalinas el otro, nos ocuparemos hoy de las dos últimas confrontaciones, que no sólo enrarecen el ambiente político, sino que dejan prever un futuro profundamente incómodo si los propios miembros del partido y del gobierno no reflexionan y empiezan a dialogar con mayor racionalidad y honestidad.

La primera confrontación, la mediática, es la del aumento de penas a los menores infractores de la ley. El FMLN no sólo ha votado a favor del aumento de penas, contra el pensamiento del Ejecutivo, sino que se ha unido a ARENA para superar el veto presidencial. Un erróneo oportunismo político le ha conducido a dejarse llevar por el deseo de satisfacer la frustración ciudadana. Piensan que la satisfacen con el endurecimiento de la ley del menor infractor. Llama poderosamente la atención esta actitud oportunista del FMLN, cuando sus propios diputados en legislaciones anteriores han mantenido acertadamente que el problema del El Salvador no son las leyes sino el mal funcionamiento de las instituciones y la altísima impunidad ante el delito, fruto de ese mismo mal funcionamiento de policías, fiscales y jueces. ¿Qué le pasa ahora a los diputados del FMLN? ¿Quieren quedar de inteligentes ante la ineficacia en el combate de la delincuencia de estos primeros meses de su gobierno? En vez de promover una legislación que mejore la institucionalidad de policía, fiscalía y judicatura, prefieren unirse a ARENA en la posición tradicional de este último partido que todo lo quería solucionar con leyes duras. Sólo falta que los productores de rumores de El Salvador, extraordinarios en inventar tonterías, digan ahora que tras la rumoreada alianza de Saca con Funes, se han unido con la misma pasión aliancista Medardo González y Cristiani para contrarrestarla.

La segunda confrontación, mucho menos mediática, es la que se produce entre partido y presidente en torno al regreso de Honduras a la institucionalidad latinoamericana en general. El Presidente Funes ha insistido recientemente en la inclusión de Honduras en todos los foros americanos. Su partido ha dicho, en un tono poco mediático, que no está de acuerdo con su presidente. Así como en el veto a la ampliación de penas tenía razón el Presidente, en el tema hondureño puede tener más razón el partido FMLN. Por supuesto es lógico que Honduras vuelva a los foros latinoamericanos. Pero no incondicionalmente. Pepe Lobo ha premiado a militares como Romeo Vázquez, que encabezó el golpe de estado en Honduras, en favor de Micheletti. Le ha nombrado, nada menos que presidente de Hondutel, la telefónica estatal hondureña que rige las telecomunicaciones en Honduras. Una empresa estatal ligada tradicionalmente a la corrupción y al enriquecimiento ilegal que ahora se pone como premio en manos de un militar golpista e inescrupuloso.

Ante esta situación el Presidente Mauricio Funes debería pedir la inclusión de Honduras en la OEA y demás foros, pero poniéndole al menos la condición de llevar adelante y con seriedad el compromiso de establecer una Comisión de la Verdad que informe y sugiera medidas en torno a las violaciones constitucionales y de Derechos Humanos acontecidas desde Junio del año pasado hasta los primeros meses del gobierno de Pepe Lobo. Las violaciones de la Constitución y de Derechos Humanos no pueden quedar en el olvido cada vez que se quiere llegar a la solución de un conflicto grave, como lo fue el hondureño. Y en este contexto, el FMLN hace muy bien en oponerse a la petición de Mauricio Funes, de reintegrar a Honduras a todos los foros, que públicamente aparece como incondicional.

Lo grave de todo este asunto es que ofrece públicamente un panorama de falta de diálogo entre el presidente y su propio partido. En este doble conflicto el presidente aparece fiel en cuestiones internas a la legislación democrática de El Salvador, y plegado en exceso en la política internacional, especialmente en el caso hondureño, a los intereses de Washington. El FMLN por su parte aparece como más sensato en cuestiones de política exterior, aunque no sabemos exactamente su posición con respecto a Honduras, pero mete la pata hasta el fondo en un tema nacional, propiciando junto con ARENA la superación del veto presidencial al aumento de penas. Ni el liderazgo del presidente puede convertirse en un vedetismo halagador de políticas ajenas a los intereses democráticos centroamericanos, ni la fuerza popular del partido FMLN puede seguir al vedetismo de unos cuantos diputados del partido que manipulan a sus compañeros y se enfrentan sin diálogo con el presidente Funes.

Si el FMLN quiere convertir su gobierno en éxito político duradero tiene que mantener un diálogo interno mucho mayor que el que hasta ahora está teniendo. Los criminales, los gringos y Pepe Lobo deben estar encantados ante la división partido-gobierno en El Salvador. Los criminales porque una confrontación en el seno del partido en el poder le quita al gobierno capacidad real de enfrentar la criminalidad. Los gringos, porque tienen ya un adalid en la política internacional que le ayude en la solución fácil del problema hondureño. Y Pepe Lobo porque puede seguir premiando a corruptos y sepultando una vez más en la impunidad serias violaciones de Derechos Humanos. El problema está en que complacer a criminales, a políticas imperiales y a corruptos no conduce ni al prestigio personal ni al buen gobierno de El Salvador. Y la gente que votó al FMLN quiere un gobierno exitoso, con capacidad de diálogo interno y externo y con racionalidad crítica frente a la realidad. Decepcionar a sus votantes es la mejor manera de convertir el gobierno del cambio en el gobierno del continuismo. Ciertamente ARENA hubiera apoyado a Pepe Lobo incondicionalmente y hubiera aumentado las penas lo más posible si estuviera en el poder. Y además no se hubiera peleado internamente por esas cuestiones. Si las cosas salieran de ese modo no hay duda que el FMLN nos estaría ofreciendo un continuismo de peor calidad que el de ARENA. Porque al menos ARENA haría lo mismo pero sin pleito interno visible. Dialogar más entre sí es un reto que, así como van las cosas, se vuelto clave tanto para el Gobierno como para el partido FMLN. Ojalá no tenga que esperar el FMLN a las elecciones de diputados para darse cuenta de ello.

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Marzo 2009 – marzo 2010, año de todos los mártires de El Salvador
“Ningún límite histórico cierra el futuro esperanzado del seguidor de Jesús” (I. Ellacuría)

En torno a la brutalidad

Editorial YSUCA
En torno a la brutalidad




Quienes defendieron la ley de amnistía nunca pensaron ni reflexionaron en las consecuencias de la misma. Quienes mataban sacerdotes, asesinaban niños durante la guerra, o violaban mujeres en las cárceles, jamás pensaron que el futuro les sería hostil y peligroso. Quienes utilizaba la brutal y bárbara palabra ajusticiar, y en consecuencia ajusticiaban a personas sólo porque pensaban diferente, fueran intelectuales de izquierda o de derecha, creían que hacían un bien y un servicio a la nación. No importaba que fuera el mejor poeta del siglo veinte salvadoreño, Roque Dalton, o un anciano filósofo jubilado, el Doctor Peccorini, que escribía en realidad para un público reducido. Lo importante era demostrar que se podía matar, y especialmente matar a quienes pensaban, protestaban, disentían o simplemente pasaban por la calle mientras se desarrollaban operativos de muerte.
Hoy las historias de brutalidad del pasado siguen teniendo sus reflejos no menos brutales en el presente. Hace pocos días se asesinaba a un niño de doce años y se hería a su madre cuando lo llevaba a la escuela. Hoy un pleito estúpido de un pleitista navajero con odios acumulados en su interior, a saber por qué razones, ha vuelto a ensombrecer la conciencia nacional al aparecer en las páginas de la Prensa Gráfica la terrible secuencia de fotografías de lo que terminó en asesinato.

Un asesinato que además se produce en medio de la vía pública, mientras los compañeros del estudiante asesinado huían, las personas normales pasaban en sus vehículos, los vigilantes permanecían impávidos a pocos pasos y los fotógrafos sacaban decenas de fotografías. Afortunadamente en esta ocasión los victimarios han sido detenidos, aunque la ignorancia, cuando se escriben estas líneas, sobre la edad del asesino, revive la discusión sobre la ampliación de penas a menores. Pero el panorama es terriblemente triste. Se puede matar mientras la ciudadanía observa. Los periodistas se convierten en observadores, y el crimen en espectáculo que otros tienen que resolver. El miedo al asesino y a la impunidad es tan fuerte entre nosotros, que nadie se atreve a intervenir para defender a la víctima. Tal vez se consideraba que era un pleito callejero más, sin consecuencias fatales. Pero las consecuencias fatales están siempre en nuestro país a la vuelta de la esquina.

La muerte de este joven, Carlos Francisco Garay, debe despertar una vez más nuestra responsabilidad ante la situación de violencia. Todos y todas tenemos que impulsar con mucha más fuerza la cultura de paz. Todos debemos ser más sistemáticamente sensibles ante la violencia callejera, denunciando, estorbando al agresor, gritando, interviniendo según nuestras posibilidades. Todos tenemos que asumir nuestra responsabilidad en vez de sepultarnos en el miedo que la impunidad produce. Y todos también debemos dejar nuestra hipocresía echando la culpa a las leyes, cuando lo que existe es una ineficacia institucional muy grande frente al crimen, una realidad muy deficiente en los derechos económicos y sociales de la población, y un silencio cómplice ante el delito pequeño, el abuso y la falta de respeto, demasiadas veces institucionalizada.

El país necesita más y mejores policías con urgencia, más y mejores fiscales, y jueces más capaces y honestos. Y necesita también cooperación ciudadana, construida sobre una confianza en las instituciones que las mismas autoridades deben ganarse. Necesita más justicia social y más cultura de paz. Algo que no es sólo responsabilidad del gobierno sino de todos y todas. Ojalá tanta sangre inocente nos haga reflexionar y nos lleve a soluciones integrales, y no a esas soluciones parciales a las que tanto se acude y que no conducen a la verdadera solución de los problemas.

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Marzo 2009 – marzo 2010, año de todos los mártires de El Salvador
“Ningún límite histórico cierra el futuro esperanzado del seguidor de Jesús” (I. Ellacuría)

lunes, 15 de marzo de 2010

Poesía Hasta la victoria siempre

La revolución es femenina

La revolución es femenina
ABDULLAH ÖCALAN (*)
Reflexionar sobre la cuestión de los derechos de la mujer y escribir al respecto significa poner en tela de juicio toda la historia y la sociedad entera. Porque la explotación sistemática de la mujer ha alcanzado dimensiones inigualables.

Observada desde esta perspectiva, la historia de la civilización puede ser definida como una historia de pérdidas para la mujer. En el curso de esta historia se ha impuesto la personalidad patriarcal del hombre. Con grandes pérdidas para toda la sociedad; el resultado fue la sociedad sexista.

El sexismo es un instrumento de poder y un arma al mismo tiempo, utilizada en el curso de la historia de manera permanente en todos los sistemas de la civilización. De hecho, ningún otro grupo social ha sido nunca explotado físicamente y sicológicamente como la mujer. La variedad de la explotación de la mujer es evidente. La mujer genera descendencia. Sirve como fuerza de trabajo gratuita. Le tocan aquellos trabajos que nadie quiere hacer. Es una esclava obediente. Es objeto permanente de avidez sexual. Es utilizada para fines publicitarios. Es la reina de todas las mercancías. Construye la base sobre la cual el hombre produce y reproduce su poder como instrumento de violencia continua. Es por eso que los cinco mil años de historia de la civilización se pueden describir también como «cultura de la violencia».

En la época del capitalismo, el sexismo fue utilizado como instrumento ideológico de manera particularmente pérfida. El capitalismo, que ha heredado la sociedad sexista, no se conforma con utilizar a la mujer como fuerza de trabajo gratuita en el hogar. La transforma en objeto sexual, la reduce a mercancía para ponerla a la venta en el mercado. Mientras el hombre vende sólo su fuerza de trabajo, la mujer es reducida completamente a mercancía, sea en el plano físico o en el sicológico. El sistema confiere un papel estratégico al dominio sobre la mujer en relación con la ampliación de la explotación y el poder. Expandiendo ulteriormente la tradicional represión de la mujer, cada hombre se transforma en un socio del poder. La sociedad es por lo tanto golpeada por el síndrome de la total expansión del poder. La condición de la mujer confiere a la sociedad patriarcal un sentido del concepto de poder sin límites. Considerar a la mujer el sexo biológicamente imperfecto es pura ideología y una herencia de la mentalidad patriarcal. Esta doctrina es parte esencial de todas las tentativas científicas, éticas y políticas de presentar su condición como natural. Lo triste es que también la mujer misma está acostumbrada a aceptar este paradigma como verdad. La naturaleza y la sacralidad de esta condición de supuesta inferioridad condiciona su pensamiento y comportamiento. Así, debemos tener siempre presente el hecho de que ningún pueblo, ninguna clase y ninguna nación han sido sistemáticamente esclavizadas como la mujer. Acostumbrando a la mujer a la esclavitud se han establecido jerarquías y se ha abierto el camino a la esclavización de otras partes de la sociedad. La esclavitud del hombre ha llegado sólo después de la esclavitud de la mujer. La diferencia de la esclavitud fundada en el sexo con respecto a la esclavitud de una clase y de una nación está en el hecho de que es garantizada, ademas de por una represión masiva y sutil, también por falsedades con una fuerte carga emotiva. Originariamente, la difusión de la esclavitud de la mujer a toda la sociedad preparó el camino para todos los otros tipos de jerarquías y estructuras estatales. Eso fue devastador no sólo para la mujer, sino también para la sociedad entera, excepción hecha de un pequeño grupo de fuerzas jerárquicas y estatalistas.

Por ese motivo, ningún camino lleva a una crítica profunda de la ideología patriarcal y de las instituciones que están fundadas sobre ella. Uno de los pilares más importantes de este sistema es la institución de la familia. Familia concebida como un pequeño estado del hombre. La importancia de la familia en el curso de la historia de la civilización está en la fuerza que confiere a los dominadores y al estamento estatal. Una familia orientada hacia el dominio masculino, y desde aquí su función de núcleo de la sociedad estatalista, garantiza que la mujer cumpla sin limitación un trabajo no retribuido. Al mismo tiempo cría los hijos, satisface las necesidades estatales de una población suficiente y es puesta como modelo para la difusión de la esclavitud en toda la sociedad.

Si no se comprende la familia como micro-modelo de estado, no es posible analizar correctamente la civilización medioriental. El hombre de Oriente Medio que ha padecido pérdidas en todos los frentes, se rebela contra la mujer. Cuanto más se lo humilla en público, más descarga sus impulsos agresivos que derivan contra la mujer. El hombre que en la esfera social permite que se pisoteen todos sus valores, con los denominados «asesinatos de honor» busca de apaciguar su ira descargándola sobre la mujer. Con respecto a las sociedades de Oriente Medio debo añadir que las influencias tradicionales de la sociedad patriarcal y estatalista no han encontrado una síntesis con las influencias de las formas modernas de la civilización occidental, sino que más bien conforman un conjunto comparable a un nudo gordiano.

Analizar los conceptos de poder y dominio haciendo referencia al hombre es muy difícil. No es tanto la mujer quien rechaza el cambio, sino más bien el hombre. Abandonar el papel de macho dominante hace sentir al hombre como a un soberano que ha perdido su estado. Debemos, pues, enseñarle que es esa misma forma vacía de dominio la que le quita la libertad y lo hace ser un reaccionario. Análisis de este tipo son mucho más que simples observaciones teóricas, ya que son de importancia vital para la lucha de liberación kurda. Consideramos la libertad del pueblo kurdo inseparable de la liberación de la mujer, por eso nos hemos organizado en consecuencia. Si hoy nuestra aspiración a la libertad no está destruida, a pesar de los ataques por parte de las potencias imperialistas y de las fuerzas reaccionarias locales, se lo debemos de manera inestimable al Movimiento de Liberación de la Mujer y a la conciencia que se ha creado a partir de éste. Para nosotros, sin la mujer libre no puede haber un Kurdistán libre.

Esta visión filosófica y social no es en absoluto una maniobra táctica, política para mantener la mujer ligada a la lucha. Nuestro objetivo es la construcción de una sociedad democrática, que ocurra a través de un cambio del hombre. Pienso que, analizando la praxis de la lucha desarrollada hasta ahora por nosotros, hemos llegado a comprender al hombre viciado, despótico, opresor y explotador de la sociedad patriarcal. Ésta era la respuesta más adecuada en la búsqueda de la libertad de la mujer que he logrado encontrar: comprender al hombre patriarcal, analizarlo y «matarlo». Querría dar un nuevo paso adelante. Intentaré delinear la personalidad de un hombre nuevo, amante de la paz. Analizar y «matar» al hombre clásico para allanar el camino hacia el amor y la paz. En este sentido, me considero un trabajador en la lucha de liberación de la mujer.

La contraposición entre los sexos representa la contraposición más importante del siglo XXI. Sin la lucha contra la ideología y la moral patriarcal, contra su influencia en la sociedad y contra los individuos patriarcales, no podemos alcanzar una vida libre ni construir una sociedad verdaderamente democrática y realizar, pues, el socialismo. Los pueblos no anhelan sólo la democracia, sino también una sociedad democrática sin sexismo. Sin la igualdad entre los sexos, cada petición de libertad e igualdad es un sinsentido e ilusoria. Así como los pueblos tienen derecho a la autodeterminación, también las mujeres deberían determinar por sí mismas su propio destino. Es una cuestión que no podemos dejar de lado o dilatar. Al contrario, en la formación de una nueva civilización la libertad de la mujer es fundamental para la realización de la igualdad. Contrariamente a las experiencias del socialismo real o de las luchas de liberación nacional, considero la liberación de la mujer más importante que la liberación de clase o de la nación.

A partir de la experiencia de nuestra lucha, sé que desde el momento en el que el movimiento de liberación de la mujer entra en el terreno de la política debe enfrentarse a oposiciones extremadamente feroces. Sin embargo, si no gana en el ámbito político, no puede obtener ningún resultado duradero. Ganar en el terreno político no significa que la mujer tome el poder. Al contrario. Significa la lucha contra las estructuras estatalistas y jerárquicas, significa la creación de estructuras que no sean orientadas hacia un estado, sino que conduzcan a una sociedad democrática y ecológica, con la libertad de ambos sexos. De esta manera ganará no sólo la mujer, sino también la humanidad entera.

(*) Este artículo de Abdullah Öcalan, líder histórico del PKK preso en la cárcel turca de Imrali, se publica simultáneamente hoy en «Il Manifesto» y GARA.