miércoles, 30 de noviembre de 2011

Guatemala: La Ideología y la lírica de la lucha armada

Chalatenango, El Salvador: Festival artístico Chalateco

martes, 22 de noviembre de 2011

Manifestación del 99% Encachimbado y Indignado en El Salvador


La globalización capitalista ha obligado a los gobiernos de todo el mundo a  dar prioridad a los intereses económicos de 1% más rico de la población mundial sobre las necesidades básicas como educación, salud y empleo para el otro 99% de la humanidad. Frente a un proceso democrático corrupto, una fuerte desigualdad social y una crisis ecológica que amenaza la vida misma, el 99% se ha levantado contra esta injusticia en más de 1.500 ciudades de todo el mundo, a través del movimiento Okupa en los Estados Unidos y el movimiento de Indignados en Europa y por medio de una gran cantidad de alternativas locales y nacionales en América Latina y en todo el mundo.
 
Esta red informal de resistencia global se caracteriza por ser abierto, horizontal y democrático, un modelo de organización para un nuevo sistema global basado en la dignidad humana y los derechos de la Madre Tierra, no en la avaricia y las ganancias.

En este Día de Acción de Gracias nos unimos a este movimiento de resistencia global y nos reunimos frente a la embajada de EE.UU. para protestar la sumisión del gobierno de EE.UU. a los intereses del 1% mundial que afecta negativamente a las personas en todo el mundo. En especial, exigimos el fin de las siguientes políticas transnacionales en Centroamérica:

·         El modelo de libre comercio que destruye economías locales, victimiza a los trabajadores y los pobres, y protege los intereses corporativos por sobre la soberanía nacional. Por ejemplo, en El Salvador, Pacific Rim, una empresa minera canadiense, está utilizando un tribunal del Banco Mundial para demandar al gobierno salvadoreño solo por haber defendido su propio medio ambiente y comunidades.
·          Militarización regional que criminaliza la protesta social, permite  la intervención del gobierno de los EE.UU. y facilita la violenta represión de las actividades que atenten contra los intereses del capital global, ejemplificada por la colusión entre los EE.UU. y las fuerzas político-militares de Honduras en el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya en 2009. Desde este golpe de estado, los agricultores, mujeres, jóvenes, la gente gay y activistas han sido víctimas de represión y violaciones de derechos humanos por parte del gobierno.
·          Destrucción Ambiental y Cambio Climático que ha sido en gran parte causada por las emisiones de gases de efecto invernadero de los EE.UU. y otros países altamente industrializados. América Central ha sufrido recientemente la depresión tropical 12 E, cuya devastadora intensidad es ampliamente considerado como una consecuencia del cambio climático. En El Salvador, causó 34 muertes, la evacuación de 50.000 personas y pérdidas en la infraestructura y la agricultura que se estima en 850 millones de dólares. Mientras tanto los EE.UU.  sigue bloqueando la acción nacional e internacional necesaria para reducir el calentamiento global.

Estamos juntos hoy, ciudadan@s de las Américas y más allá, unidos con este movimiento global para promover alternativas a este sistema inherentemente viciado, como la economía solidaria, comercio justo, soberanía alimentaria, un sistema justo de impuestos, y la democracia participativa: un sistema mundial que valora mas  a las personas y el medio ambiente que a la acumulación de riqueza.

Venimos  hoy para liberar nuestros gobiernos y nuestro planeta de la ocupación corporativa y recuperarlos por el pueblo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

GUATEMALA.- ¿Para quienes será la Reforma Fiscal?

Por Marcial Rivera


Recientemente, y durante la coyuntura electoral, se trajo a la palestra un tema que debe abordarse con la seriedad del caso: La Reforma Fiscal. La Cámara de Comercio de Guatemala dio a conocer la propuesta sobre el tema por parte de los empresarios. La propuesta fue entregada a los otrora ex candidatos a la presidencia de la República; cuyo conocimiento también atañe al candidato ganador el General Otto Pérez Molina.
Guatemala posee uno de los niveles de recaudación tributaria más bajos de la región, por el orden  del 10%; esto en parte a los vacíos legales que existen en materia de legislación tributaria, a un sistema de tributación por demás injusto y a la evasión y elusión de impuestos, que anualmente evita que millones de quetzales puedan entrar a las arcas del Estado. Diversos, sectores económicos sostienen que la economía Guatemalteca mejorará en la medida en que se genere empleo por medio del estímulo a la inversión nacional e internacional; en otros términos: crear verdaderos paraísos fiscales.
Gravar a la Economía Informal
Según La Hora en su edición del 17/10/2011: “Diversos estudios realizados por universidades, sindicatos, organizaciones sociales también han llevado a cabo talleres de discusión y análisis que coinciden en reformar áreas de tributación directa, indirecta, gasto público, descentralización tributaria, transparencia, eficacia y eficiencia del gasto público y el control de rendición de cuentas referente al uso de fideicomisos, ejecución del gasto público a través de las ONG y organismos internacionales”.
La propuesta de la Cámara de Comercio, consiste en diferentes cosas: Simplificar el Impuesto Sobre la Renta, y hacerlo menos gravoso, aprobar la ley anti-evasión 2, eliminar el secreto bancario, entre otros. La posición del empresariado es que frente a la crisis económica que se vive en la actualidad, no es viable aumentar impuestos, pues esto alejaría la inversión. Por otro lado, plantean que antes de hablar de una reforma tributaria, es necesario hablar de la transparencia en la ejecución del gasto público. Es decir, que el estado debe rendir cuentas, respecto a cómo se ejecutan los impuestos recaudados, con miras a evitar la corrupción.
¿Cuáles son las debilidades de dicha propuesta?
En principio, la propuesta se ve razonable, pero hay que traer a colación algunas ideas que permitirán comprender por qué no es viable gravar a la economía informal. En principio, la mayor generación de empleos proviene de la economía informal, o de los pequeños negocios, es decir que no son las grandes corporaciones aglutinadas en las gremiales empresariales quienes generan más empleo, y por tanto aportan al PIB. En segundo lugar, los ingresos de los negocios informales, no son lo suficientemente grandes como para tener la capacidad económica de tributar al estado, en base a sus ingresos, esto los pondría en serios aprietos.
¿Cuál debería ser entonces la reforma a aplicarse?
Al hablar de una reforma tributaria, debe avocarse a la lógica, quienes más tienen más deben pagar; el actual sistema de tributación regresivo es injusto en la medida en que actualmente quienes tienen menos pagan más, y la mayoría de impuestos que llegan a las arcas del Estado, no provienen precisamente de las grandes corporaciones, sino provienen de las capas bajas y medias de la población, quienes deben pagar el Impuesto al Valor Agregado, IVA. Durante la última cumbre regional sobre seguridad, realizado en la Ciudad de Guatemala, se trajo a la palestra la idea de un impuesto al patrimonio, idea que ha sido rechazada por el empresariado. Este impuesto, serviría para financiar los programas de seguridad que se pretenden impulsar, pues las diferentes gremiales empresariales, se han pronunciado sobre lo oneroso que resulta para sus iniciativas gastar hasta un 22% en costos de operación solo en el rubro de seguridad privada.
Un impuesto al patrimonio, según las gremiales empresariales, solo gravaría los precios de los productos, pues este impuesto sería trasladado al consumidor final, y por tanto toda la ciudadanía terminaría pagando este impuesto. Lo curioso es que esta iniciativa surge del Gobierno Estadounidense, y es rechazada por las gremiales. No es posible, que Guatemala, sea la nación con el menor nivel de recaudación tributaria, pero que sea el mayor importador de vehículos de lujo; y no es posible que un litro de leche pague IVA y uno de estos vehículos no lo haga por lo establecido en los TLCS. Figúrese usted.
Por esto, el Partido Socialista Centroamericano (PSOCA), exhorta a la ciudadanía a estar atenta a los proyectos de reforma tributaria, que únicamente busca beneficiar al empresariado en detrimento de la ciudadanía, y que bajo el pretexto de la crisis económica, persigue enriquecerse a costa del sector de la economía informal, y de las clases desposeídas de Guatemala.

CUBA: MATRUCHA

Escrito por Cremata el director La Colmenita
Martucha 
Te juro que trataré de responderte mañana lo que me pides, pero antes tengo que ponerlos al día...Házle esto extensivo al Yoqui, Dana, Indi, Lida, Chuli, Alejandro, Lily y todos los colmeneros por allá...  
De la visita a E.U. les cuento que fue lo más grande que a mi me ha pasado en la vida, y estoy seguro que a La Colmenita también...Visitar Washington y conocer los Memoriales de Lincoln y Washington, el lugar donde Luther King dijo: "I have a dream", los Museos extraordinarios que aparecen en la saga de "Una noche en el Museo" (de Ciencias Naturales y del Aire y del Espacio), la Casa Blanca, el Estado Mayor de la CIA en Virginia, el Pentágono....en fin, pero sobre todo poder entrar al Capitolio y al Congreso de los E.U., reunirnos dentro con dos congresistas amigas como Bárbara Lee y Laura Richardson, estar casi media hora a dos metros de la Loba Feroz en la sala de Lobby del Congreso y observar su chusmería y forma escandalosa de hablar, y luego ver la mueca en el rostro cuando transformó su cara risueña en otra patética al ver nuestros pullovers de La Colmenita...Actuar con un teatro repleto en la famosa Escuela de Artes "Duke Ellington", en una Escuela de Maryland y en la mismísima American University (donde días antes se había presentado Carlos Varela), y en todas partes haber tenido el éxito más rotundo...Luego ver New York y pasear por Times Square y por Broadway, y pasar en un Ferry frente a la Estatua de la Libertad, y visitar la Grand Central de Trenes, donde se filmó "Madagascar" y el Central Park donde está la única estatua ecuestre (impresionante) de Martí y el Strawberry Fields, donde Yoko hizo el millonario sitio a John, frente al edificio "Dakota" donde lo mataron... y ver el Ground Zero (donde estaban las Gemelas) y actuar en Brooklin, en el Bronx, en Harlem, dos veces en Manhattan, siempre a teatros repletos donde la gente gritaba: "¡Viva Cuba!" y "¡Libertad para los Cinco!", poner a bailar endemoniadamente a más de 500 funcionarios y personal diplomático en la Sede de las Naciones Unidas!!!, y escuchar a nuestro Embajador Nuñez Mosquera decirnos que estaba presente un Senador Estadual - Bill Perkins (enviado indudablemente por Hillary Clinton) de quien teníamos confidencias de Bruno, nuestro Canciller, que había tratado de presionar a UNICEF, y que al Senador (que nunca se había manifestado sobre Cuba), en un momento se le salió un lagrimón, y que al final se levantó y antes de retirarse, dijo lo increíble: "Después de haber visto esto, díganme qué puedo hacer por Cuba y por los Cinco?"...Eso todavía nadie lo puede creer, que haya dicho eso - ese tipo (y lo que vió fue Cucarachita, aseres!, claro con el video de Danny Glover al final...), y luego ver la 20 votación de la ONU contra el Bloqueo, a unos metros del escaño de Cuba y conversar casi una hora, decenas de anécdotas simpatiquísimas, con Bruno, sobre anteriores votaciones, y retratarnos (¡Gracias a Bruno!) en el Podium famoso donde estuvieron Fidel y el Che...y luego reencontrarnos con San Francisco y sus calles empinadas y sus tranvías y su gente buena, y Richmond (la de "Coach Carter" - ¡No se pierdan esa película!!!) y Oakland (ya estas - con Reconocimientos y Ordenes que nos entregaban de ciudades y Condados) y un teatro lujosísimo  muy cerquita de la prisión de Alcatraz y del Golden Gate Bridge...Todo fue de campeonato, y siempre rodeados de gente buenísima, y en una guagua amarilla como en Cuba - donde íbamos cantando la Vieja y la Nueva Trova, y qué deciros de las conversaciones telefónicas con los Cinco, la risa escandalosa y muy contagiosa de Ramón, la humildad de Fernando, la sensibilidad y educación de Tony, la jodedera de René y sobre todo ¡¡¡Las 8 llamadas de Gerardo!!! (estoy escribiendo un artículo para Granma sobre esas 8 llamadas, que luego les mandaré)...pero bueno, eso no tiene comparación con el último día en Miami, donde los niños estuvieron toda la mañana y gran parte de la tarde con sus familiares (que muchos no los conocían o no los habían visto en mucho) y luego la mejor Sorpresa de toda la Gira, nos fuimos para casa de un amigo en Miami, allí hicimos el círculo de energía en el Jardín, y de pronto mágicamente entró un tipo muy alto al círculo con un pullover de La Colmenita, gritando: "¡Abracadabra!" (¡que parecía que había caído del cielo!) y todo el mundo se quedó en shock, y nadie se movía, y nadie entendía, era como una aparición, como un enviado de los Dioses (a algunos les pareció que cayó de arriba), un héroe de los Comics (Batman, Superman, cualquiera de esos...)
Y quien era?... ¡¡¡René!!!
 René González Schewerert, un gigante de ojos claros, manos inmensas, 55 años y cuerpo atlético, jodedor a más no poder, sencillo, cariñoso hasta la exageración, paternal, lindo hermanos, lindo!!! (no encuentro otra definición) y de pronto al ver que nadie se movía, tuve que gritar: "¡Coño, soltemos las emociones, que somos artistas... La Pilita !!!"...y todos los niños pá' arriba de René y a comérselo a besos...Y luego el "Abracadabra" más grande que se pueda hacer en la vida, en la salita de una casa tan humilde que no tenía ni grabadora (tuvimos que ponerle la música casi al oído desde la lap top de Daniel) un "Abracadabra" - solo para exactamente 14 personas (11 amigos de la Solidaridad , y en primera fila: René Glez, Irma Schewerert y Maruchi - la hermana de Tony) y el final con René que no podía aguantar el llanto, y se para, y dice: "¡Quiero decir una cosa...Cuando me apresaron, lo más difícil para mi en esos primeros días fue cuando porteriormente apresaron a Olguita, y luego de escribirnos varias cartas, nos dejaron vernos, ella venía por el pasillo con la ropa naranja de presidiaria, muy sucia y ajada, maltratada...y yo sentí en aquel momento que nunca había tenido tantas ganas de llorar en mi vida, luego en una carta Olguita me dijo lo mismo...y yo al ver que íbamos a romper los dos en llanto, se me ocurrió gritar: "¡Mi Vida, qué lindo te queda el naranja!"... Y los dos reímos aguantando el llanto...Y luego convinimos en que ante el enemigo no se llora nunca, y nos enorgullecíamos de que no les dimos ese gusto a los guardias...Bueno, pues yo he aguantado mucho hasta ahora, y, como es junto a los amigos que realmente debemos llorar, permítanme ahora llorar con ustedes..." Y se me abrazó, queridos, muy fuerte, muy fuerte y aquel hombre gigante e invencible empezó a llorar en mi hombro como un chiquillo...Todo está filmado por Roberto Chile...No puede haber un momento más emocionante para unos aprendices de artistas cubanos...Luego desde las seis de la tarde hasta las dos de la mañana, las conversaciones más increíbles con el Héroe, donde se respondieron since las preguntas más elementales hasta las más indiscretas e inverosímiles...Y así, volvimos a Cuba...
La pregunta más recurrente en todos los niños era: "¿Tin, es normal que no me lo crea?"... 

martes, 8 de noviembre de 2011

San Salvador: Alejandro Bravo en el Museo Tecleño

Elecciones en Centroamérica (Nicaragua y Guatemala): una democracia con cuentagotas




Marcelo Colussi

El domingo 6 de noviembre dos países centroamericanos eligieron presidente: Nicaragua y Guatemala. Toda la región de América Central, tradicional bastión de las dictaduras militares a lo largo del siglo XX, vive hoy en democracia. Lo de ayer, con elecciones limpias y transparentes, fue una ratificación de la nueva situación.
Dicho esto –quizá como encabezado de una noticia– hasta podríamos estar tentados de alegrarnos y creer que en la región las cosas, después de todo, no van tan mal. Pero vamos a hacer de aguafiestas. O si se prefiere: de abogado del diablo. ¿Se viven democracias? Interrogación que nos lleva a una pregunta más de fondo aún: ¿de qué hablamos cuando decimos “democracia”?
Desde ya queda claro que la presente no pretende ser una nota periodística, pasando datos rigurosos que representan la realidad, basados en estrictas estadísticas objetivas. Por el contario, justamente para demoler el prejuicio allí implícito, empecemos por decir que hay tres tipos de mentiras: las piadosas, las culposas… y las estadísticas. Ayer hubo dos elecciones presidenciales. ¿Tiene eso que ver realmente con la democracia? La información periodística superficial nos dará “datos” diciéndonos que con amplia participación popular se vivió una “fiesta cívica”. De lo que se trata, es interpretar esas cifras, leer entre líneas esas estadísticas.
Hace aproximadamente un cuarto de siglo que Centroamérica dejó atrás las sangrientas dictaduras militares. Ahora los pueblos de la región, al menos es lo que se dice oficialmente, eligen a sus mandatarios. Cada cuatro o cinco años la población ejerce su mandato soberano y fija los destinos de sus naciones… ¡Qué lindo si fuera cierto!
Hoy por hoy hay pocas palabras –quizá ninguna otra– tan manoseadas como “democracia”. En su nombre se puede hacer prácticamente cualquier cosa: matar, invadir países, engañar, manipular. Por tan elástico y maleable, el concepto se presta a las más variadas y antojadizas interpretaciones. Por ejemplo, para salvar la democracia, en Honduras (que también es parte de Centroamérica) hace un par de años se depuso al presidente democráticamente electo Manuel Zelaya en un operativo militar muy bien planeado sin que se llegase a hablar de golpe de Estado. Y otro tanto sucedió en Haití con el presidente electo democráticamente, Jean-Bertrand Aristide, enviándolo en un avión por la noche en un operativo secreto al África. ¿No fue también en nombre de la democracia que se le dio un golpe de Estado al presidente Hugo Chávez en Venezuela en el año 2002, presuntamente para salvar la democracia? (golpe que por la reacción popular finalmente no prosperó). En otras latitudes, por ejemplo en el mundo árabe, últimamente asistimos a procesos no muy distintos: en nombre de la democracia potencias occidentales invadieron (porque no otra cosa fue eso) territorios soberanos ayudando a deponer mandatarios (territorios, no está de más recordar, cargados de petróleo).
Como vemos, entonces, esto de la democracia es algo muy complejo, complicado, enrevesado. Es, en otros términos, sinónimo de la reflexión sobre el poder y el ejercicio de la política. Para ser cautos no podríamos, en términos rigurosos, ponderarla como “lo bueno” sin más, contrapuesta –maniqueamente, por supuesto– a “lo malo”. Siendo prudentes en esta afirmación puede citarse a un erudito en estos estudios, Norberto Bobbio, que con objetividad dirá que “el problema de la democracia, de sus características y de su prestigio (o de la falta de prestigio) es, como se ve, tan antiguo como la propia reflexión sobre las cosas de la política, y ha sido repropuesto y reformulado en todas las épocas”[1]. Por tanto, ¿por qué se presenta automáticamente como una buena noticia la vuelta de las democracias en este último cuarto de siglo en toda Latinoamérica, o más aún, en la región centroamericana?
Es obvio que si democracia se opone a autoritarismo, la vida en regímenes dictatoriales torna la cotidianeidad mucho más dura. En ese sentido, sin ningún lugar a dudas vivir bajo una dictadura donde no existen garantías constitucionales mínimas, donde cualquiera puede ser secuestrado por las fuerzas de seguridad del Estado, torturado, asesinado con la más completa impunidad, es un atropello flagrante, un calvario. Las democracias actuales de la región centroamericana ya superaron esas “atrocidades” de las décadas pasadas. Hoy día, en los países del istmo, aunque persista la pobreza crónica, se puede expresar libremente lo que uno quiera. Y eso –al menos es el discurso oficial dominante– no tiene comparación. Lo cual, por supuesto que es cierto: morirse de hambre, aunque sea escandaloso, no es lo mismo que morir en una cárcel clandestina de una dictadura.
Pero en ese sentido no está de más recordar una muy pormenorizada investigación desarrollada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el 2004[2] en países de América Latina donde se destacaba que el 54.7 % de la población estudiada apoyaría de buen grado un gobierno dictatorial si eso le resolviera los problemas de índole económica. Aunque eso conllevó la consternación de más de algún politólogo, incluido el por ese entonces Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan (la solución para sus problemas no radica en una vuelta al autoritarismo sino en una sólida y profundamente enraizada democracia”), ello debe abrir un debate genuino sobre el porqué la gente lo expresa así.
La gente de estos dos países centroamericanos votó el día domingo por algún candidato, pero eso lejos está de ser una solución de sus problemas históricos. Por supuesto que hay diferencia entre los dos mandatarios electos: un guerrillero que se enmontañó en nombre de sus ideales revolucionarios y que hoy se presenta como candidato presidencial, siendo ya, de hecho, el actual presidente (Nicaragua), y un militar que tomó parte de la guerra contrainsurgente contra las guerrillas de décadas atrás, hoy día retirado ya de la institución castrense y devenido político profesional (Guatemala). Sin dudas también que hay motivaciones distintas en la población que los votó: la continuación de políticas sociales (asistenciales) que palien un poco la situación de pobreza crónica que vive el 45% de la población –menos de 2 dólares diarios de ingreso– (Nicaragua) o la esperanza de la erradicación de la delincuencia abierta que convierte a ese país en uno de los más violentos de toda la región y del mundo (Guatemala).
Ahora bien: ¿qué decidió la gente con su voto este domingo? Inmediatamente nos apuramos a aclarar que este intento de análisis lejos está de negar las bondades de un sistema democrático. Lo que sí buscamos, adoptando esa posición de “abogados del diablo” que mencionábamos más arriba, es problematizar esa idea casi infantil de democracia con la que se nos machaca continuamente. ¿Qué eligen los votantes? En realidad, en muy buena medida no hacen sino “comprar un producto”, dicho en términos mercadológicos. Eso son básicamente estos espectáculos: ferias de políticos profesionales, ofertas muy bien presentadas que cada cierto tiempo “promocionan” a un candidato, no un proyecto político. Si algo hay en estos montajes es mercadeo; lo que falta es propuesta, discusión seria entre los representantes de cada propuesta ante el público “comprador”. Ya no digamos que falta debate y apropiación de esas ideas por parte de los votantes, porque eso ni remotamente entra en la lógica de los partidos políticos. La gente elige una marca de candidato así como lo hace con cualquier otra mercadería que la publicidad ofrece: una pasta dental, una gaseosa o una ropa interior. ¿Es eso la democracia entonces?
En toda la región centroamericana ya llevamos varios años de gobiernos democráticos y de “paz” (o sin enfrentamientos armados, para ser más precisos), habiéndose sucedido en este cuarto de siglo varias administraciones en cada uno de sus países, incluso algunas con relativa orientación de centro-izquierda (Mauricio Funes en El Salvador, con el apoyo del otrora movimiento guerrillero FMLN, Daniel Ortega en Nicaragua en su actual período presidencial, renovado el 6 de noviembre, hasta inclusive podría decirse –quizá exagerando las cosas– que Álvaro Colon en Guatemala, con un gobierno si bien no de izquierda con algún talante social y con programas de asistencia a los más necesitados). Ahora bien: desde mediados del siglo pasado –para no irnos demasiado lejos en el análisis– época de dictadores y de la plenitud operativa de la estadounidense United Fruit Company como símbolo de estos “bananeros” países, en muchos casos con movimientos armados como reacciones a las paupérrimas condiciones de vida de las grandes mayorías, a la fecha, época de democracia y “resolución consensuada de conflictos”, para decirlo con un término actual, la situación vital de los centroamericanos no cambió básicamente. Es cierto que hoy a cualquier ciudadano del área se le facilitan las cosas para acceder a un teléfono celular, o a un Mc Donald’s. Pero, ¿representa eso una verdadera mejora? Y que vote regularmente cada cierto período de tiempo, ¿en qué medida le ha cambiado de raíz su vida?
Pasaron las elecciones este domingo; los candidatos, la prensa comercial, muchos de los analistas políticos podrán decir que se vivió un “gran fiesta cívica”, que “ganó la democracia”, que “ganó el país”. Apagados los reflectores de la televisión y los micrófonos de los todos los medios periodísticos vuelve la vida normal: los pobres y excluidos de Nicaragua y Guatemala, los subocupados y desocupados abiertos (siempre en índices de dos dígitos), los que no encuentran otra salida a sus penurias que enfilar como migrante indocumentado hacia Estados Unidos, aún a costa de arriesgar sus vidas, las cantidades crecientes de migrantes internos que atiborran las capitales, todos ellos, ¿ganaron con la democracia? Quienes financiaron las campañas seguramente ganaron, o empezarán a ganar cuando vayan a cobrar sus facturas. La población de a pie, ¿qué ganó?
Podría decirse que en Nicaragua, con un gobierno de corte ¿popular?, ¿populista?, ¿socialcristiano quizá?, la gran mayoría de población pobre y excluida espera encontrar algún bálsamo a su situación. Pero sólo eso: un bálsamo, algún beneficio asistencialista a su precaria situación de vida, lo cual, evidentemente, ya es mucho. Lejos quedaron los días de Revolución Popular Sandinista concebida desde las bases, hechas con las armas en la mano y donde su vanguardia, el FSLN, según palabras de uno de sus fundadores, Carlos Fonseca, estaba inspirado por el ideal justiciero de Carlos Marx, Augusto César Sandino y Ernesto Che Guevara, ideal de liberación nacional y socialismo, ideal de soberanía, tierra y trabajo, ideal de justicia y libertad”. Sin dudas la población nicaragüense que masivamente votó a Daniel Ortega el pasado domingo –hoy un próspero empresario que se estrecha la mano con la jerarquía de la curia católica– algo ganó: la promesa que los planes de ayuda social continuarán. Lo cual evidencia el estado de precariedad en que vive: si se necesita continuar con los bálsamos, eso lo dice todo.
¿Qué ganó la población guatemalteca que masivamente votó por Otto Pérez Molina? Pese a vivir en su 51% por debajo del límite de pobreza, teniendo el primer lugar en Latinoamérica y el sexto a nivel mundial en desnutrición crónica (UNICEF, 2011), el fantasma de la violencia por la inseguridad ciudadana pudo más que nada, y la promesa de “mano dura” del general retirado la cautivó. En ese sentido, ganó la sensación que ahora se terminará el suplicio de la criminalidad que, como dicen insistentemente los medios de comunicación, “tiene de rodillas a la población”. Es importante no dejar de remarcar que según datos oficiales[3], si bien la tasa de homicidios por hechos violentos ronda las 15 muertes diarias (lo cual espera la población que descienda con las promesas de “mano dura”), la cantidad de muertes por desnutrición se ubica en las 18 diarias. ¿Cambiará eso? Además, la ola delincuencial que barre al país centroamericano es en muy buena medida producto de la exclusión socioeconómica y política estructural que fuerza a mucha gente (jóvenes fundamentalmente) a caer en conductas reñidas con la ley al no encontrar otras salidas. Valga agregar que ninguna propuesta de “mano dura”, de endurecimiento militar contra el crimen, logra terminar con ese síntoma visible si no se atacan a profundidad las causas generadoras de la exclusión. Por más que se militarice enteramente la sociedad, los ladrones callejeros de teléfonos celulares o de billeteras es muy probable que continúen, en tanto 51% de la gente no tenga con qué vivir.
Ya es costumbre inveterada, al menos desde los discursos dominantes que fijan las líneas de pensamiento que el ciudadano de a pie luego repite, saludar emocionados las justas electorales. En sí mismas, por supuesto, no son una mala noticia. Pero ¿por qué son tan buenas? ¿Qué mito se esconde ahí? Como decíamos al principio, la idea de “democracia” que subyace en ese prejuicio es que la misma intrínsecamente es “buena”. Esto está indicando una situación política que, vista desde el campo popular, resulta bastante patética, desmotivante, casi desesperanzadora: en estas últimas décadas, tanto a nivel de la región de la que aquí hablamos como a nivel mundial, los sectores populares han perdido mucho terreno. Se ha retrocedido en la situación económico-social perdiéndose conquistas laborales históricas; y también se ha retrocedido en términos políticos. Hoy ya no se habla de cambio social, mucho menos de revolución (para muestra, lo que sucede en Nicaragua y lo que evidencia quien fuera un líder guerrillero): el discurso político se ha tornado aguado, “light”, no comprometido con ningún cambio real, aunque se hable hasta el hartazgo de “cambio” (“cambiar algo para que nada cambie”, enseñó Giuseppe Tomasi di Lampedusa).
El centro de la política cada vez se vuelca más hacia la derecha; por eso levantar programas sociales aún sean asistenciales ya es “subversivo” para las fuerzas conservadoras. Véase al respecto lo que se vivió en Guatemala con Álvaro Colon y su ex esposa Sandra Torres, por ejemplo, que casi le cuesta un golpe de Estado porque los sectores tradicionales de derecha ya lo veían como un “comunista”, o los coqueteos de Manuel Zelaya en Honduras con la empresa Petrocaribe, que efectivamente le valieron una operación siniestra que lo alejó de la casa de gobierno.
En estas últimas décadas con la aparición de los planes neoliberales (léase: capitalismo salvaje), y con la reducción al extremo de los Estados nacionales, se ha retrocedido en términos políticos, económicos y sociales tanto y a tal nivel, que presentar una propuesta de continuidad democrática puede parecer ya todo un logro “progresista”. En la década del 70 del siglo pasado, con el auge de luchas populares y revolucionarias en todo el continente, hablar de “democracia” era casi contrario a proyecto de cambio. “Democracia”, en aquel contexto, se correspondía con continuismo, con gobierno de los grandes capitales (locales y/o extranjeros) manipulando a las masas, a las mayorías populares. Era, en definitiva, una palabra contraria a la idea de avance social. Hoy, con miles y miles de muertos a nuestras espaldas y pesando sobre nuestra memoria colectiva, “democracia” pasó a ser casi una palabra mágica. A tal punto que, por ejemplo, en Argentina el otrora presidente Raúl Alfonsín la utilizaba promocionando sus bondades, y asegurando que con ella no sólo se votaba cada tanto tiempo sino que también “se comía, se educaba y se curaba”. Lo trágico del asunto es que con la vuelta de la democracia en el país sureño, luego de años de dictaduras, nunca se llegó a niveles de precariedad tan grande. Y en el histórico país de las vacas, aún viviendo en democracia, se llegó a la patética situación de pobladores desesperados que terminaron por comerse animales de parques zoológicos, pues la hambruna hacía estragos.
En Centroamérica desde hace ya años se vota regularmente, y aunque ayer en Guatemala ganó un militar retirado, los gobiernos no dejan de ser civiles, como también lo será el del general Pérez Molina. Los ejércitos, por ahora, no toman participación política en la vida de los países del área, a no ser que se necesiten sus “servicios especiales”, como pasó en el año 2009 en Honduras.
Si bien es cierto que una persona de origen maya (Rigoberta Menchú) ya se ha presentado dos veces como candidata en estas justas electorales contra toda la tradición de exclusión étnica que sobrellevan los pueblos mayas; si bien es cierto que la futura vicepresidenta de ese país será una mujer (Roxana Baldetti) y que en las elecciones del domingo fueron mujeres las que más votaron, más que los varones, contra toda una tradición de machismo y exclusión femenina; si bien es cierto que la izquierda no está proscripta como en otros tiempos, siendo legal, y en el caso de Nicaragua (al menos para muchos que así lo interpretan) ganó el poder ejecutivo, la pregunta de base continúa: ¿es esto democracia? ¿Comerán, estudiarán y se curarán los centroamericanos con estos sistemas políticos, con la democracia? Si ello no sucede, ¿está el problema en que la población no sabe elegir bien a sus mandatarios?
Los informes de los organismos financieros internacionales, nada sospechosos de “revolucionarios” ni “socialistas” precisamente, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, revelan que la República Popular China ha sacado de la marginación a millones de personas en los últimos años sin que sus reformas se apegaran a las recetas neoliberales en boga, pero más aún, con una organización política abominada por las democracias occidentales en la que brillan por su ausencia todas las libertades esgrimidas como logros democráticos, sin elecciones periódicas ni rutilantes campañas donde se mercadean candidatos, tal como lo acabamos de ver en Centroamérica repitiendo los esquemas de otras potencias del Norte. Citando a Luis Méndez Asensio: “El ejemplo chino nos incita a una de las preguntas clave de nuestro tiempo: ¿es la democracia sinónimo de desarrollo? Mucho me temo que la respuesta habrá que encontrarla en otra galaxia. Porque lo que reflejan los números macroeconómicos, a los que son tan adictos los neoliberales, es que el gigante asiático ha conseguido abatir los parámetros de pobreza sin recurrir a las urnas, sin hacer gala de las libertades, sin amnistiar al prójimo”.[4]
Hablar de libertades en el mundo occidental puede ser problemático, paradójico, contradictorio. ¿Es libre quien se muere de hambre, aunque pueda despotricar contra sus patrones o contra el gobierno y no lo metan preso por ello? ¿Es libre quien puede elegir qué comer… aunque no tenga con qué comprar lo mínimo elemental? ¿Es libre quien puede acudir a un lujoso centro comercial rebosante de mercaderías aunque no pueda comprar ninguna? ¿Es libre quien, si lo deseara, puede comprar una Ferrari último modelo en el momento que lo desee? Democracia en cuanto “gobierno del pueblo”, sí. Pero, ¿de qué estamos hablando en Centroamérica?
Que sigan las elecciones, por supuesto, pero que también llegue la justicia social porque, de lo contrario, no salimos del show vacío, y el saqueo de zoológicos, como en Argentina, será una realidad en Centroamérica.


[1] Bobbio, Norberto et alia. “Diccionario de Política”. México, 2007. Siglo XXI Editores. Tomo I
[2] PNUD. “La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos”. Buenos Aires, 2004. PNUD.
[3] Procuraduría de los Derechos Humanos. Cuarto Informe del Procurador de los Derechos Humanos en seguimiento a la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional del Gobierno de Guatemala. Guatemala, 2011.
[4] Méndez Asensio, Luis. “¿Cuánto vale la democracia?”